11 de octubre 2001 - 00:00

Industriales y exportadores dicen que no es suficiente

José Ignacio De Mendiguren (presidente de la Unión Industrial Argentina).
Lo único que se obtiene es una medida que no servirá para revertir las diferencias en el intercambio comercial entre ambos países. Los alcances del acuerdo alcanzado son absolutamente insatisfactorios para limitar los perjuicios que las devaluaciones de Brasil tienen sobre nuestra industria y empleo nacional. Se estaría consolidando para Brasil toda la devaluación competitiva, ya que las medidas sólo podrían evitar daños futuros sobre ciertos sectores específicos. Proponemos un régimen general de compensaciones macroeconómicas y un régimen de adecuación de los sectores más sensibles,

Enrique Mantilla (presidente de la Cámara de Exportadores de la Argentina).

La visita de De la Rúa fue un error de diplomacia presidencial, porque sólo se lleva al Presidente cuando los anuncios lo ameritan. Aquí se evitaron tratar los problemas sustanciales del Mercosur y sólo se consiguió una vaga promesa. Las salvaguardas son un parche de corto plazo de una complejidad técnica muy grande. El anuncio de la moneda común y coordinación de tipos de cambio es un mensaje contraproducente de que no saben qué hacer.

Eloi Rodríguez de Almeida (presidente del grupo Brasil).

Lo más importante es que los países del Mercosur no pierdan la oportunidad mundial de vender el bloque con sus virtudes en todos los mercados. Ahora se debe avanzar en las investigaciones para que se comprenda que no hubo ninguna invasión de productos brasileños y que ningún industrial en ese país está preparando una superproducción para venderle a la Argentina. Brasil es el único país al que la Argentina le vende productos industriales y 30% de sus exportaciones.

Jorge Campbell (ex secretario de Relaciones Económicas Internacionales).

El acuerdo parece razonable, dadas las circunstancias. Es la mejor medida que se puede esperar hasta que el viento sople más favorablemente sobre la región. Ahora hay que ser muy firmes en la redacción de las circunstancias donde se pueden aplicar las salvaguardas. Si se toma el estilo de la OMC, se terminará en situaciones muy burocráticas y exigentes. El criterio que deben tomar los negociadores argentinos no debe ser el aumento de las importaciones en un sector, sino el porcentaje del mercado que ganaron los productos de ese país.

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