El BCRA cumplió nuevamente con las metas del programa monetario, pero tuvo un aliado de peso: los bancos públicos. Resultó clave en el segundo trimestre el traspaso de fondos que las entidades estatales efectuaron desde cuentas a la vista (cuentas corrientes y cajas de ahorro) a plazos fijos, algo que se repetiría en este tercer trimestre. Además, también es creciente la participación de los bancos públicos (en particular el Nación) en las licitaciones de Lebac y Nobac que efectúa el Central para absorber los pesos que emite para comprar dólares.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El manejo de la política monetaria es clave porque puede ayudar a mantener controlada la inflación o, por el contrario, puede impulsarla si se maneja de manera demasiado laxa. En el Central aseguran que el respeto del programa es un ancla importante para evitar mayores subas de precios. Analistas privados, sin embargo, advierten que se está produciendo una peligrosa aceleración en la cantidad de dinero en circulación, particularmente si se observa exclusivamente lo que ocurre con el sector privado (público y empresas).
Aunque todavía no se conocen las cifras definitivas, se estima que el M2 (agregado monetario que incluye dinero en circulación más depósitos a la vista) promedió $ 132.400 millones, 2,3% por debajo del techo establecido para el segundo trimestre. De esta manera, la entidad que preside Martín Redrado puede presentar el cumplimiento de las metas monetarias (que en realidad fija la propia entidad) por decimosexta vez consecutiva.
Emisión
Las fuertes compras de dólares que realiza el Central para evitar que caiga el tipo de cambio nominal (se mantuvo todo el año alrededor de 10% anual) implican al mismo tiempo una fuerte emisión de pesos. Redrado echó mano a distintas herramientas para absorber parte de esos fondos: la más importante pasa por la emisión de Lebac y Nobac, pero también ayudó la cancelación de redescuentos por parte de los bancos.Y a esto se agregó la decisión de entidades públicas de traspasar de manera creciente depósitos a la vista hacia plazos fijos (es clave porque el M2 no contabiliza las colocaciones a plazo).
El economista Hernán Hirsch, de la consultora RSH Macroeconomía, señaló que «la colaboración de los bancos públicos al cumplimiento de la meta de junio alcanzó los $ 1.700 millones». El que más pesa es el Nación, que cuenta con los depósitos del Estado nacional, pero también ayudan otras entidades, como el banco provincial de Córdoba.
Por su parte, el último informe de Banco Santander Río observó que «el efecto contractivo que generan los fondos provenientes del sector público será cada vez menor». Calcula que sólo quedarían 3.000 millones de pesos en cajas de ahorro provenientes del Estado (nacional y provincial), por lo que queda poco dinero para ser traspasado a plazo fijo.
Ante este escenario, no son pocos los que prevén que tarde o temprano el Central deberá comenzar a alentar una suba gradual de las tasas de interés para absorber más pesos del mercado. Ya con menor capacidad para utilizar fondos del sector público, tendría que acelerar la colocación de Lebac y Nobac, cuyo stock ya supera los 60.000 millones de pesos.
En el primer semestre del año, el Central compró más de u$s 9.000 millones (la cifra final se conocerá la semana próxima). Es casi el mismo monto de lo que había adquirido en todo 2005. Y se estima que en esta segunda parte del año deberá comprar una cifra por lo menos parecida, con lo cual culminará 2007 adquiriendo más de u$s 17.000 millones, con lo cual deberá multiplicar los mecanismos para absorber pesos.
Según Hirsch, crecen las chances de que el Central defina una suba de los encajes bancarios, lo que ayudaría también a disminuir la tendencia a crecimiento en la cantidad de pesos que circulan. Pero la decisión, de ser necesaria, recién se tomaría después de las elecciones presidenciales para no asumir costos políticos.
Dejá tu comentario