Los costos de la política no sólo están conformados por lo que cuesta mantener en funcionamiento concejos deliberantes o legislaturas, sino también por la demagogia de las leyes que votan algunos legisladores.
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Hace un año la Legislatura porteña por Ley 314 decidió que el 6 de noviembre se conmemore el día del trabajador bancario. En consecuencia, en la Capital Federal en momentos económicos clave, el martes no funcionarán los bancos. Pero el perjuicio no termina allí. El Banco Central que tiene su sede en la Capital Federal confirmó ayer su adhesión al feriado no laborable.
Gracias a esta decisión las entidades financieras que están más allá de la avenida General Paz deberán tomar precauciones. Si necesitan liquidez no contarán con una herramienta clave como son los pases. También al estar afuera del circuito grandes entidades, se puede encarecer el costo del dinero.
Pero como recordar que el 6 de noviembre de 1924 se creó la Asociación Bancaria es importante, bien vale la pena que los ciudadanos se perjudiquen y el gobierno se retrase en su recaudación.
A tasas de descubierto exageradamente altas, quien ese día tenga su cuenta con saldo negativo deberá pagar más intereses. La DGI deberá también postergar los vencimientos de impuestos (aún no lo hizo) para acomodarlos al nuevo feriado.
Esta celebración tuvo vigencia en la década del '70 y después se anuló. Pero subsiste como feriado en las provincias de Chaco, Formosa, La Pampa, Santa Fe, Santa Cruz, Río Negro, Chubut, Entre Ríos, San Juan, Tierra del Fuego, Santiago del Estero, Corrientes, Buenos Aires, Mendoza, Tucumán y desde el año pasado, en Capital Federal.
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