«Después de los ataques del 11 de setiembre, que paralizaron a muchos, tuvimos que tomar medidas drásticas para cambiar el modelo de nuestra empresa. Con el apoyo de nuestros asociados en el resto del mundo redujimos los sueldos y el número de empleados que rondaban los 5.300 mensualizados. Y desde ahí volvimos a arrancar.» Quien confiesa es Hal Rosenbluth, CEO de Rosenbluth International, prestadora de servicios de viajes para empresas que el año pasado facturó u$s 5.000 millones y está a punto de desembarcar en el país de la mano de Actiontravel, cuyos principales clientes en el mercado local son Philips, Oracle, Wal Mart, Dow, Kodak y Dycasa. Según el empresario, la crisis que afectó a las compañías aéreas y hoteleras de los EE.UU. después del atentado terrorista «obligó al sector a buscar alternativas y crear nuevos sistemas para asistir a las grandes empresas en sus necesidades de logística gerencial». Básicamente, lo que se busca -según Rosenbluth- es «una asistencia global de viajes y estadías que redunde en la reducción de costos en tarifas aéreas, hoteles, alquiler de autos, etc., que utilizan los ejecutivos cuando viajan por negocios». De todos modos, el ejecutivo admitió su preocupación por la posibilidad de nuevos atentados o secuestros de ejecutivos, lo que obligaría a la adopción de medidas que significarán costos adicionales. El servicio (prometen que podrán reducir hasta 40% esos gastos) se basaría en el desarrollo de un seguimiento global sobre planes de descuentos de las aerolíneas y hoteles, trasladando esos beneficios a los clientes. «Pero para ello hay que conocer bien el negocio de ambas partes», se entusiasma Rosenbluth.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario