JP Morgan pide 30 años de cárcel para operador argentino
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El JP Morgan dio
ayer su versión
sobre las transferencias
indebidas
de cuentas por
parte del operador
argentino
Hernán Arbizu.
Lo tilda de
«fugitivo» de la
Justicia y pide la
devolución de
documentación
robada.
mala práctica y afirma que temía que si regresaba a Estados Unidos sería arrestado. Además, explica que sin la citación y la orden de restricción, el banco y sus clientes sufrirían un daño aún más difícil de reparar.
Arbizu vivía en Connecticut mientras era empleado del JP Morgan. Pero retornó a la Argentina aún antes de su despido y, presuntamente, se llevó documentos sin autorización, que ahora son reclamados por el banco.
En esos documentos figura una gran cantidad de individuos y compañías argentinas con cuentas en el exterior. Arbizu manejaba alrededor de u$s 200 millones de clientes, en su mayoría argentinos y chilenos. Pero la institución aseguró de manera oficial que «no maneja cuentas de banca privada en la Argentina». De hecho, el JP Morgan no tiene banca privada en el país.
Otra de las acusaciones que pesa sobre Arbizu es que procuraba desviar fondos de clientes hacia cuentas de un banco competidor, específicamente Morgan Stanley.
Ayer, un artículo del diario «Crítica» reveló que entre los que poseen cuentas en JP Morgan y que presumiblemente manejaba Arbizu se encuentran importantes empresarios. Entre ellos, se menciona a los principales accionistas y ejecutivos del grupo «Clarín» (Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto, por ejemplo), de Pampa Holding (Marcelo Mindlin es el principal accionista), la familia Costantini (dueña de Nordelta y Consultatio) y grupo Cartellone, entre otros.
Arbizu se presentó ante el juez Sergio Torres como un «arrepentido del mundo de las finanzas» y revela que las actividades desarrolladas por la entidad procura que los clientes evadan el pago de impuestos. Usualmente, las instituciones extranjeras se defienden de estas acusaciones indicando que sólo protegen las normas referidas al «secreto bancario», pero que luego es responsabilidad de cada cliente mencionar la tenencia de los fondos en sus respectivas declaraciones juradas. La sucursal local del JP Morgan sufrió un allanamiento judicial la semana pasada.
Arbizu, de 39 años, tenía una larga trayectoria en actividades financieras. Había ingresado hace más de 15 años en Tutelar, luego pasó al Deutsche Bank y más tarde al Citi. En 2002 pasó a la Unión de Bancos Suizos y fue en noviembre de 2006 cuando entró al JP Morgan, es decir hace menos de dos años.




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