9 de julio 2007 - 00:00

Julio comenzó con los mejores ánimos

Julio comenzó con los mejores ánimos
Tal vez considerar que la semana que acaba de terminar es una rareza sea exagerado. De todas formas, desde el 1,5% que ganó el promedio industrial (la rueda del viernes contribuyó con 0,34%, al cerrar el Dow en 13.611,68 puntos) hasta el impresionante 2,4% que le tocó al NASDAQ , poco y nada tuvieron que ver con lo que arranca a partir de hoy. No es que esto sea malo, por el contrario, sino que la temporada de balances que se inicia en apenas horas con los estados contables de Alcoa promete, según la mayoría de los comentaristas, sorprender del lado "bueno" a más de uno.

Aunque aquí hay una "trampa" que ya hemos comentado hace tiempo: las sorpresas tal vez no son tanto porque los números son muy superiores a las proyecciones de los profesionales, sino porque estas proyecciones han sido inusualmente atemperadas.

  • Sorpresas

  • Un punto que sí puede aportar sorpresas son los resultados provenientes desde el extranjero, ya que casi la mitad de las ganancias de las 500 empresas cotizantes más grandes se generan fuera de los Estados Unidos. Aquí lo que ocurrió con el dólar, y lo que pueda llegar a ocurrir, pasa a ser entonces un dato fundamental. Otro factor a tener en cuenta es si continúa o no la ola de anuncios de fusiones y adquisiciones, que sin duda terminó siendo el principal motor del mercado la semana pasada. No menos importante es la misma dinámica de los inversores, que viendo al Dow apenas 65 puntos debajo de su última marca histórica y al S&P500 a sólo 9 unidades, podrían por esto solo generar una corriente alcista aunque más no sea que para romper los últimos récords. La lista de elementos favorables a la suba, que al menos en este momento priman entre los operadores de Wall Street, es bastante más larga, pero esto no debe hacernos olvidar que la suba de las tasas, el incremento del petróleo, la crisis inmobiliaria, etc., siguen pesando como una espada de Damocles. Mientras la mayoría decida no mirar hacia arriba, seguramente todo irá bien. Igual lo mejor es no confiarse demasiado.

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