24 de julio 2003 - 00:00

Kiguel: "Puede llevar más de un año acordar con acreedores"

Para el economista Miguel Kiguel salir del default puede llevar más de un año. Quien fuera subsecretario de Financiamiento y luego jefe de asesores de Roque Fernández señaló que es un proceso largo, por la cantidad de jurisdicciones y bonos y los acuerdos que se deben lograr con los tenedores de títulos argentinos.

Kiguel, hoy asesor de empresas y titular del CEF (Centro de Estabilización Financiera, que organizará una cumbre con importantes economistas para fin de año), restó importancia a los bonos indexados por el PBI, aseguró que como mínimo habrá que pagar una tasa de 3% de interés, y que hay que mandar el mensaje ya de que el que no entra en la renegociación, no cobra.

Periodista:
¿Ve posible un acuerdo rápido, antes de fin de año con la Argentina?

Miguel Kiguel: Va a ser un proceso largo y complejo por la cantidad de jurisdicciones y monedas y por la complejidad de acreedores con objetivos distintos. Y lo más complicado es cómo se hace para sacar del default 100 bonos que son 100 asambleas de bonistas donde en todas se tiene que aprobar la oferta argentina y en algunas se requiere unanimidad. Incluso luego de un posible canje exitoso, el gobierno va a seguir con algunos bonos en default muy probablemente. El proceso puede extenderse hasta la primera parte de 2004.


•Variables críticas

P.: Ahora que la economía crece, ¿se puede decir que habrá menos quita que hace un año? Es como dijo Prat-Gay, que se dejó pasar una buena oportunidad...

M.K.: Ciertamente cuando las cosas están mal es posible conseguir mejores términos pero también es difícil negociar cuando uno está tan mal. La economía está creciendo, no un crecimiento arrollador pero uno de moderado a bueno, entre 2 y 4%. Las variables críticas son la evolución del tipo de cambio real que se viene apreciando y se espera que continúe haciéndolo, y el superávit primario que es una decisión política.


P.:
El gobierno sostiene que llevarlo a 4,25% del PBI como Brasil es parar el crecimiento.

M.K.: Creo que la Argentina va a tener como piso un superávit primario de 3%. De allí para arriba. Hay que tener en cuenta que la Argentina va a tener una deuda, después de reestructurada, que difícilmente esté por debajo de 100% del PBI, Y es difícil que esa deuda pague menos de 3% de tasa. Como difícilmente va a haber acceso a crédito nuevo en dos o tres años, entonces si se quiere creíblemente reestructurar la deuda, el superávit primario como piso tiene que ser de 3%. O más. Brasil tiene 4,25% pero tiene una deuda interna muy grande con tasas altas con lo cual no es la situación de la Argentina.


P.:
¿Cómo juega el festival de BODEN que se lanzó?

M.K.: Ahí entra un conjunto de temas cruciales. Aparte de los problemas logísticos está el de la equidad entre acreedores. Se mencionan a los BODEN y a los Préstamos Garantizados. Uno de los desafíos es lograr aceptación de la oferta nueva que haga el gobierno y al mismo tiempo, que se acepte que el BODEN sea «senior» y no entre en la reestructuración. Igual con los Préstamos Garantizados. Son temas complejos.


P.: Los más virulentos de los acreedores hasta solicitan que se aplique una quita a organismos internacionales.

M.K.: Tanto el BID, el Banco Mundial, como el FMI prestaron cuando nadie quería prestar, Cumplieron un rol contracíclico. Recuerdo bien en la crisis rusa, que el Banco Mundial puso el hombro y nos prestó plata. En 2001 el FMI actuó como prestamista de última instancia. Y en función de ello tiene prioridad de cobro. Es un punto a tener en cuenta. Pero dadas las circunstancias de pedir a bonistas más sacrificio, entonces el FMI, el Banco Mundial y el BID deberían acompañar refinanciando intereses que en otros casos no refinancian y extender más plazos. Lo cierto es que si uno quiere a los efectos prácticos que los organismos tomen quita, requiere cambio de estatutos, aprobado por legislaturas del G-7... En la práctica es inviable.


•Mala noticia

P.: ¿Cómo juega en la reestructuración, la suba de la tasa a 10 años en EE.UU.?

M.K.: Es mala noticia. Pero hubo más malas noticias. La apreciación del euro le ha costado a la Argentina mínimo 3.000 o 3.500 millones en el stock de deuda. Eso es un tema que nos juega en contra.


P.:
¿Sirve la idea de indexar bonos por el PBI?

M.K.: Sería útil si toda la deuda estuviera atada al PBI. Para que eso sirva como colchón, para no generar presión al Tesoro argentino, tiene que incluir un porcentaje alto de la deuda. Si se reestructura solamente la deuda externa más de 10% no se va a poder hacer ajustable por el PBI. Son 6.000 millones, lo que es 5% de la deuda total, por lo que no va a tener impacto en la capacidad de pago de la Argentina.


•Mensaje fuerte

P.: ¿No puede haber muchos inversores que apuesten a cobrar 100% quedándose fuera del proceso? Sucedió en los anteriores procesos, ya que a los pocos que no entraron se les pagó.

M.K.: Muchos se están jugando a eso. Por eso primero va a hacer falta que el porcentaje de aceptación sea muy alto. Hay que hablar con el FMI, los Tesoros de EE.UU., Alemania, Italia y las agencias de rating, dejando claro que el que no entra, no cobra. Hay que mandar el mensaje fuerte.


P.:
¿Con los pagos de intereses atrasados ya acumulados qué sucederá?

M.K.: Es otro tema complejo a tratar. Ya hay acumulados u$s 12.000 millones más punitorios. Hay que definir si se reconoce la tasa original o bien se aplica una tasa uniforme a 2001, momento de la cesación de pagos. En el pasado, cada bono cobró la tasa original. Pero en la Argentina, es tan grande el monto, tan largo el default que amerita un tratamiento distinto para los intereses acumulados. No es lo que el mercado piensa.

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