Kirchner pide 14 meses más
Néstor Kirchner levantará los controles a empresas, pero habrá que esperar más de un año. Será tras las elecciones y es lo que trascendió ayer del encuentro con empresarios. Está en línea con lo que también Felisa Miceli viene prometiendo a dirigentes del campo, pero sobre otra imposición oficial: las trabas a exportaciones, especialmente de carne. Hay que tener en cuenta que hasta ahora los controles sólo tuvieron éxito en contener precios de alimentos y de la carne. En el resto de los sectores, de nada sirvieron. Los podría haber eliminado ya, aunque, por temor a un repunte inflacionario a un año de las elecciones, extiende el problema. Sin embargo, lo central pasa por el siguiente aspecto: ¿apuntará Néstor Kirchner a descongelar tarifas de servicios públicos tras un eventual triunfo en los comicios? Es lo principal y lo que más impacto tiene en su liberación. Está claro que mientras más tiempo subsista el congelamiento de precios -tarifas, naftas, etc.-, mayor será el costo que deberá pagarse al momento de transparentar valores. Con la economía creciendo a 8,5%, las tasas aún bajas y el dólar alto, el gobierno pretende mantener una baja inflación. Imposible de sostener todo junto y, menos, durante mucho tiempo.
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El presidente Néstor Kirchner y la
ministra Felisa Miceli se reunieron
con directivos de empresas
alimentarias, entre ellos, Pascual
Mastellone.
Según fuentes que participaron de la reunión a puertas cerradas, Kirchner les dijo que «no pretendemos la deflación; hay una inflación pautada en el Presupuesto nacional, y no es cero». Agregó que «vamos a colaborar, gobierno y empresarios, para desactivar las expectativas inflacionarias como hicimos hace exactamente un año con mucho éxito».
El titular del Ejecutivo cerró su arenga -en un tono cordial, coincidieron varios participantes del encuentro- asegurando que será éste el último acuerdo de precios: a partir de diciembre del año próximo se abrirá una nueva etapa, porque (aseguró) la economía permitirá que los precios al público, los costos y la rentabilidad de las empresas estén «en línea».
El único de los empresarios que habló fue Mastellone, que pidió hacerlo y se deshizo en elogios para con el gobierno y la figura presidencial. Dijo entre otros conceptos de tenor similar que «los empresarios vamos a apoyarlo señor presidente, porque su gestión se merece tener éxito».
La láctea que preside, cabe recordarlo, está en un complicado proceso en lo que hace a su deuda refinanciada, dado que esta semana optó por no pagarle a sus acreedores u$s 10 millones que se había comprometido a saldar en concepto de intereses. Ahora esa cifra se acumula a la deuda principal, para cuyo repago seguramente requerirá del auxilio del sector financiero.
Después, Moreno en conferencia de prensa reiteró que las empresas deberán mantener su rentabilidad «dentro de un margen lógico». De todos modos, estos acuerdos penden del delgado hilo de los precios de las materias primas, en especial de los commodities como el aluminio, el café, el cacao, el trigo (y, por ende, las harinas) y otros cuya cotización internacional escapan a los controles a los que aspira el funcionario.
Hoy será el turno en la foto de los productores de bebidas gaseosas, aguas y cervezas. Por eso Nestlé deberá reiterar su visita a la Casa Rosada, acompañando a los embotelladores de Coca-Cola (la mexicana FEMSA y las locales), a Danone, a Quilmes/ Brahma/Pepsi, a Isenbeck y a otras del sector.




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