Kirchner pide 14 meses más

Economía

Néstor Kirchner levantará los controles a empresas, pero habrá que esperar más de un año. Será tras las elecciones y es lo que trascendió ayer del encuentro con empresarios. Está en línea con lo que también Felisa Miceli viene prometiendo a dirigentes del campo, pero sobre otra imposición oficial: las trabas a exportaciones, especialmente de carne. Hay que tener en cuenta que hasta ahora los controles sólo tuvieron éxito en contener precios de alimentos y de la carne. En el resto de los sectores, de nada sirvieron. Los podría haber eliminado ya, aunque, por temor a un repunte inflacionario a un año de las elecciones, extiende el problema. Sin embargo, lo central pasa por el siguiente aspecto: ¿apuntará Néstor Kirchner a descongelar tarifas de servicios públicos tras un eventual triunfo en los comicios? Es lo principal y lo que más impacto tiene en su liberación. Está claro que mientras más tiempo subsista el congelamiento de precios -tarifas, naftas, etc.-, mayor será el costo que deberá pagarse al momento de transparentar valores. Con la economía creciendo a 8,5%, las tasas aún bajas y el dólar alto, el gobierno pretende mantener una baja inflación. Imposible de sostener todo junto y, menos, durante mucho tiempo.

Varias de las principales alimentarias del país se sumaron ayer a la «foto» con el gobierno para prometer que los precios al público continuarán en los niveles actuales hasta diciembre del año próximo. Igual que sucediera con los supermercadistas, mayoristas, textiles y otros sectores, no se firmó documento alguno que respalde la declaración de intenciones.

Sin embargo, el Presidente les prometió que este acuerdo, que duraría hasta diciembre, será el último sobre precios que imponga el gobierno. A partir de esa fecha, habría asegurado el mandatario, la economía permitirá que los precios, los costos y la rentabilidad «estén en línea».

El compromiso se selló con un apretón de manos en el despacho de Néstor Kirchner, a quien acompañaban la ministra de Economía, Felisa Miceli, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Del otro lado de la mesa se sentaron -entre otros- Pascual Mastellone (La Serenísima), Adrián Kaufman Brea (Arcor), Horacio Aranguren (Molinos), Pedro López Matheu (Kraft Foods), Alejandro Pereyra (Nestlé), «Tito» García (Aceitera General Deheza) y directivos de SanCor, Molinos Cañuelas y la yerbatera Establecimiento Las Marías.

Lo variopinto de la concurrencia, en la que se mezclaban propietarios como Mastellone (el único) con directores de asuntos institucionales puede atribuirse a dos cuestiones: la menos favorable para el gobierno es que las alimentarias en realidad saben que es imposible comprometerse a un año y dos meses de congelamiento, y por eso algunas mandaron a ejecutivos en lugar de CEO o accionistas; la más piadosa indica que muchos de esos CEO y accionistas están en París, participando de la feria SIAL, la mayor del sector del mundo. Seguramente la verdad sea una mezcla de las dos.

Lo más saliente del encuentro (que abrió Miceli reiterando conceptos dichos dos días antes en la sede de COPAL, la cámara que agrupa a las alimentarias) fue la admisión del Presidente de que el gobierno no aspira a que los precios de hoy sean los mismos dentro de un año.

  • Colaboración

    Según fuentes que participaron de la reunión a puertas cerradas, Kirchner les dijo que «no pretendemos la deflación; hay una inflación pautada en el Presupuesto nacional, y no es cero». Agregó que «vamos a colaborar, gobierno y empresarios, para desactivar las expectativas inflacionarias como hicimos hace exactamente un año con mucho éxito».

    El titular del Ejecutivo cerró su arenga -en un tono cordial, coincidieron varios participantes del encuentro- asegurando que será éste el último acuerdo de precios: a partir de diciembre del año próximo se abrirá una nueva etapa, porque (aseguró) la economía permitirá que los precios al público, los costos y la rentabilidad de las empresas estén «en línea».

  • Elogios

    El único de los empresarios que habló fue Mastellone, que pidió hacerlo y se deshizo en elogios para con el gobierno y la figura presidencial. Dijo entre otros conceptos de tenor similar que «los empresarios vamos a apoyarlo señor presidente, porque su gestión se merece tener éxito».

    La láctea que preside, cabe recordarlo, está en un complicado proceso en lo que hace a su deuda refinanciada, dado que esta semana optó por no pagarle a sus acreedores u$s 10 millones que se había comprometido a saldar en concepto de intereses. Ahora esa cifra se acumula a la deuda principal, para cuyo repago seguramente requerirá del auxilio del sector financiero.

    Después, Moreno en conferencia de prensa reiteró que las empresas deberán mantener su rentabilidad «dentro de un margen lógico». De todos modos, estos acuerdos penden del delgado hilo de los precios de las materias primas, en especial de los commodities como el aluminio, el café, el cacao, el trigo (y, por ende, las harinas) y otros cuya cotización internacional escapan a los controles a los que aspira el funcionario.

    Hoy será el turno en la foto de los productores de bebidas gaseosas, aguas y cervezas. Por eso Nestlé deberá reiterar su visita a la Casa Rosada, acompañando a los embotelladores de Coca-Cola (la mexicana FEMSA y las locales), a Danone, a Quilmes/ Brahma/Pepsi, a Isenbeck y a otras del sector.
  • Dejá tu comentario