24 de marzo 2004 - 00:00

Krueger: hay que aprovechar momento para hacer reformas

Anne Krueger
Anne Krueger
Nueva York (EFE) - El impacto de la crisis atravesada por la Argentina pudo ser menor si el país hubiera adoptado y aplicado una reforma estructural más ambiciosa, afirmó ayer la directora interina del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne Krueger.

La «número dos» del FMI mencionó concretamente la necesidad que tenía la Argentina de reformar el mercado laboral y afrontar el problema de las relaciones fiscales entre el gobierno central y los provinciales.

Una aplicación efectiva de reformas en esas áreas «pudo haber asegurado que la economía fuera lo suficientemente robusta y flexible como para afrontar la sacudida de la devaluación sin el completo colapso económico que vimos», comentó en una conferencia en la Economic Honors Society de la Universidad de Nueva York.

La directora del FMI analizó el caso argentino para defender la necesidad de que los países con economías emergentes adopten reformas estructurales ambiciosas, incluso si ello tiene un alto costo político porque, en su opinión, es una de las principales garantías de éxito a largo plazo.

«Los gobiernos deben vencer la tentación de cruzarse de brazos cuando las perspectivas económicas son brillantes» y aprovechar esa circunstancia para superar una frecuente oposición a las reformas estructurales, explicó.

Krueger estimó que, mientras los países ricos pueden afrontar en mejores condicioneserrores de sus políticas económicas,en las economías emergentes sus efectos pueden «ser catastróficos» y la Argentina es «el ejemplo reciente más obvio» de ello.

• Contracción

Recordó que actualmente más de 50 por ciento de la población vive bajo el umbral de pobreza y que la economía se contrajo 20 por ciento. En su opinión, los logros de crecimiento y control de la inflación que el gobierno logró en la década del '90 ocultaban «debilidades estructurales». Entre ellas mencionó el control fiscal, que se vio socavado por gastos extrapresupuestarios y era demasiado débil como para evitar una dependencia creciente del flujo de capital privado para financiar los préstamos del gobierno. Otros de los problemas fueron el excesivo optimismo de las estimaciones sobre el potencial de crecimiento económico, un incremento de las importaciones mucho mayor que el de las exportaciones, y, sobre todo, una excesiva rigidez del mercado laboral.

En los últimos veinte años, la mayoría de los gobiernos de mercados emergentes han emprendido alguna reforma para impulsar sus políticas de mercado. «Países como México y Chile han sido excepcionales en sus esfuerzos de promover reformas macroeconómicas sustentables», pero en el resto de Latinoamérica se han dado dos problemas fundamentales: la insuficiente ambiciónde las reformas, especialmente en el tema laboral, y la falta de continuidad de las medidas adoptadas, indicó.

«No es muy sorprendente que los políticos prefieran evitar las decisiones difíciles»
y hacer lo mínimo necesario, en lugar de adoptar reformas impopulares, pero esto «inevitablemente daña sus perspectivas de éxito», insistió.

La directora del FMI, quien analizaba por qué los resultados de las reformas en mercados emergentes han sido tan diferentes en función de los países y cómo mejorarlos en el futuro, señaló que muchos países ricos también necesitan reformas estructurales. Pero agregó que éstos suelen tener más margen de maniobra que los países en desarrollo.

Krueger subrayó que se han podido sacar importantes lecciones sobre cómo evitar una crisis por la experiencia del pasado, pero reducir el riesgo de que ocurran y mitigar su impacto «es sólo parte de la batalla».

«Demasiados países en todo el mundo evolucionan por debajo de su potencial», declaró Krueger, para agregar que las políticas sanas ofrecen «la mejor esperanza para un rápido crecimiento» y la reducción de la pobreza.

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