22 de julio 2003 - 00:00

La agenda económica que llevan a cumbre con Bush

Aunque se dudó de su presencia, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, confirmó que integrará la delegación que acompañará al presidente de la Nación, Néstor Kirchner, que mañana se encontrará con George Bush en Washington.

El funcionario estará de vuelta el viernes por la mañana en Buenos Aires, ya que debe recibir al ministro de Economía francés, Francis Mer, y a un grupo de empresarios de ese país que arribarán a la Argentina para reclamar un marco de seguridad jurídica para seguir invirtiendo. Se estima que, en el caso de las compañías de servicios públicos de origen galo, también habrá un renovado pedido por actualizar tarifas.

•En Nueva York

Lavagna también acompañará a Kirchner en su breve paso por Nueva York, donde fue invitado por el Consejo de las Américas, el grupo más vinculado a empresas estadounidenses que tienen intereses en América latina, del que participará además el secretario de Estado, Colin Powell.

Aunque el encuentro con Bush será a agenda abierta, algunos de los temas que tratarán pasan por el área económica. Estos serán los principales puntos:

Acuerdo con el FMI: la administración Bush tiene la llave para destrabar las negociaciones. Pero antes quiere un compromiso del gobierno argentino respecto de temas clave, como el mantenimiento de la seguridad jurídica, la necesidad de reestructurar el sistema financiero y, otro tema fundamental, acelerar la renegociación de la deuda pública. Se trata de un temario que no puede faltar para que los Estados Unidos den su visto bueno en las conversaciones.

Nivel del superávit fiscal: Kirchner reiterará el reclamo a Bush de «no ahogar el crecimiento». En realidad, la intención del gobierno es que el superávit fiscal para el año que viene no se aleje demasiado de 2,5% comprometido para este año. «Es el nivel más alto de los últimos veinte años. No nos pueden pedir mucho más», sostienen en el Palacio de Hacienda. La discusión técnica, obviamente, no se producirá en el encuentro con Bush, sino en las negociaciones con el staff del FMI, que reclama un superávit de 4%, similar al de Brasil.

Agenda de integración comercial: es uno de los temas centrales con América latina. Bush quiere acelerar la conformación de la Zona de Libre Comercio para las Américas (ALCA), pero el propio Kirchner manifestó que primero es necesario que los Estados Unidos accedan a reducir los subsidios agrícolas. En este sentido, existe una competencia con la Unión Europea, que quiere cerrar un acuerdo comercial con el Mercosur.

Respeto a rajatabla de la Ley de Quiebras: este punto está vinculado no sólo a las empresas estadounidenses que tienen intereses en el país, sino también a las que en el futuro pueden estar interesadas en efectuar inversiones. La aprobación de la ley que les da un beneficio a las denominadas empresas «culturales» significó un desvío a la norma sobre quiebras y generó la necesidad de solicitar un «waiver» (perdón) ante el FMI. No se descarta, en este marco, el ingreso de compañías estadounidenses tomando el control de empresas argentinas con deudas en el exterior a precios muy bajos.

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