15 de marzo 2006 - 00:00

"La Argentina tiene trabajo, no capital"

Madrid - Cada vez que se habla de la economía mundial, hay dos temas que dejan afuera de la conversación a la Argentina: la inflación y el control de precios. Además, es el único país de América latina que ha devaluado su moneda frente al dólar en los dos últimos años. Los economistas del Grupo BBVA José Luis Escrivá y Luis Carranza tienen una visión optimista del futuro, que está amenazada por los precios del petróleo. Carranza, economista jefe de América latina y mercados emergentes, fue cauto al hablar de la estrategia del gobierno argentino de acordar precios. «Si mientras duren los acuerdos hay reformas profundas de la economía, sirven».

Pero enseguida puso como ejemplo el código con que el rey Hammurabi gobernó Babilonia casi 1.800 años antes de Cristo. Ese código, escrito en piedra, regulaba hasta el precio que debería cobrar el tabernero por la cerveza: y si bien fue dictado por los dioses, según Hammurabi, el código se ocupaba de asuntos terrenales, en particular del comercio. Carranza relató que el código condenaba a los comerciantes que violaban los precios máximos a morir en aceite hirviendo. «Al poco tiempo no se pudo cumplir con la pena, porque faltaba hasta el aceite.»

• Perspectivas

La historia hizo gracia; el pasado siempre vuelve. El lugar de la conferencia era el Palacio de Recoletos 10, sede del Grupo BBVA. Era un buen escenario para que los economistas hablaran del mundo que en los próximos años tendrá:

1- Crecimiento a pesar del petróleo.

2- Inflación contenida.

3- Bajas tasas de interés de largo plazo.

4- Dólar estable.

Luis Carranza espera que América latina crezca 4,2% este año; y la Argentina, 7%. Nuevamente será el país de mayor crecimiento en la región por «los efectos del rebote económico». Pero se deduce de las palabras de Escrivá que ese rebote está por terminar porque ve en el futuro un crecimiento potencial del país de 3,5%, la mitad del de 2006. Para Escrivá, este crecimiento será a todas luces insuficiente, por eso «los argentinos deben hacer atractivo el país, para que venga parte del ahorro externo que es abundante en el mundo. La Argentina tiene trabajo, pero no tiene capital y deben hacer venir las inversiones».

«Ustedes no quieren vivir como los asiáticos. Ellos son austeros, gastan poco, tienen bajo consumo y venden todo al exterior. Para no vivir así y gastar más deben buscar inversiones en el mundo», aconsejó uno de los economistas, durante el café. A ambos oradores les preocupó el elevado nivel de gasto público de América latina y creen que en el futuro buscarán una solución a la europea: «Mantendránelevado el gasto, pero mejorarán su calidad. Gastarán mejor».

• Ironía

La Argentina, Chile y Venezuela son los países de superávit fiscal, pero Chile no tiene petróleo y sí una buena política de gasto. «Es aburrido hablar de Chile», ironizó uno de los economistas para elogiar las reformas que han hecho.

Venezuela y la Argentina tienen economías más imprevisibles. Los dos países fueron puestos como ejemplo de políticas monetarias expansivas. Son los de inflación más alta en un mundo que está aplicando políticas monetarias restrictivas para contener la inflación. Por eso se espera que Estados Unidos tenga una tasa de interés de 5% este año y una inflación menor que 3% anual en los próximos años. La Argentina es el país que tiene el tipo de cambio más alto de América latina. El peso cotiza 25% por debajo de su valor real frente al dólar, según los economistas del Grupo BBVA. Los otros países que tienen su moneda devaluada artificialmente son Venezuela (-9%) y Perú (-5%).

El mundo que viene, según el escenario de los economistas, es con Asia comprando bonos de los Estados Unidos, sin importarle la renta, acumulando dólares para intervenir en el mercado mundial y evitar que las monedas asiáticas se revalúen frente al dólar. Los bancos centrales contendrán la inflación y habrá tasas bajas de largo plazo, lo que asegurará flujos de dinero hacia los países emergentes en busca de mayores ganancias. Sólo el petróleo puede hacer peligrar este escenario. Ellos lo estiman en 60 dólares por barril para 2007, pero hay hipótesis de máxima que lo llevan hasta 110 dólares por el barril. Aquí el escenario cambiaría porque el problema se llamará Irán, pero ésa es otra historia.

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