La rebaja del IVA sería aplicada en una eventual presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Así lo consideró ayer el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que al ser consultado sobre el anuncio de la senadora ante empresarios, el lunes pasado, en la primera jornada de su viaje a México, anticipó que en sus planes está reducir parte del impuesto.
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Según Fernández, la senadora «quizá lo piensa hacer en una eventual presidencia de ella», aunque descartó que la decisión pueda ser implementada durante el actual gobierno de Néstor Kirchner. En realidad, un plan de este tipo, debería ser preparado con un año y medio de anticipación, ya que luego de ser diseñado el proyecto, debería pasar al Congreso y ser convertido en ley y finalmente esperar no menos de seis meses hasta ser aplicado. Si Néstor Kirchner anunciara la reforma en el segundo semestre del año, ésta podríaaplicarse a comienzos de 2009. La legisladora había hablado el lunes sobre su intención de impulsar una profunda reforma impositiva cuyo eje será la baja del IVA para algunos productos de la canasta familiar, con la intención indirecta de reducir los precios de estos bienes de consumo masivo. El dato hasta ahora de mayor impacto de la visita se produjo en una disertación que realizó la primera dama en el Colegio de México (un prestigioso centro de posgrado), cuando le consultaron si un IVA tan alto de 21% para la generalidad de los productos no chocaba con una economía que crece tanto como la de los últimos años.
La senadora respondió que era así, que ese impuesto es regresivo porque afecta más a los pobres, pero que no durará mucho. «No tengo dudas de que el IVA es distorsivo, pero cambiará en el futuro», afirmó Cristina Fernández de Kirchner. Dijo que en pocos meses el gobierno hará una profunda reforma impositiva que incluirá una rebaja del IVA.
Según la mayoría de los tributaristas, cada punto de reducción del IVA implicaría una pérdida directa de recaudación anual de unos $ 600 millones. Pero aseguran, ese dinero podría volver a obtenerse en su mayoría vía un aumento en el consumo directo de los productos a los que se redujera la alícuota.
Sin embargo, lo que no pueden asegurar los expertos en recaudación, es que efectivamente se produzca una rebaja en los precios de esos bienes. Afirman los tributaristas, que controlar que sea proporcional la rebaja del IVA con la reducción de los precios es imposible para el sector público. En cambio sí recomiendan que el gobierno avance en la reducción de impuestos más distorsivos como el tributo a los débitos y créditos bancarios (al cheque) y las retenciones a las exportaciones.
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