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Lo único que le quedaba era el recurso del «Ave María»: dejar pasar las horas y rezar, para que la oferta tuviera la complacencia de adecuar sus órdenes a las posibilidades.
Al menos, de ese modo, conseguir una llanura y no producir quiebres hacia abajo que, después, deberá remontar.
No se dio así el escenario, lo mejor que puede decirse es que el cierre no finalizó siendo el mínimo del día, que tocó piso en 978 puntos, pero apenas por encima, y con 982 de marca de clausura. El porcentual resultó de
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