La CGT saca una tajada más del blindaje: $ 51 millones
El blindaje, hasta ahora, benefició a la mayoría de los sectores del país exclusivamente en la papelería que hizo pegar el gobierno en las paredes de las ciudades. En cambio, los que sí pueden agradecer por ese auxilio financiero son los gremialistas. Por un lado se les distribuyen 37 millones de pesos por aportes de origen no identificados a sus obras sociales. Por otro, se les otorgan otros 51 millones de pesos, esta vez por los monotributistas que pagan $ 20 al mes por su cobertura sanitaria pero todavía no eligieron a qué entidad destinar esa contribución. Los gremialistas que en su momento decidieron afiliar a monotributistas a sus entidades han cobrado un premio inesperado: los 51 millones de pesos que el Ministerio de Salud decidió repartir entre 8 entidades. De los contribuyentes inscriptos en el régimen de monotributo, sólo 16% optó espontáneamente por una cobertura de salud determinada. El resto (84%) sigue haciendo su aporte pero su obra social le fue asignada por la Superintendencia de Salud. Es decir, son individuos que además de tener que realizar un pago compulsivo a las "cajas" sindicales, estarán en adelante afiliados a una entidad que no eligieron. Se puede decir que el régimen ideado por el gobierno previó la libre elección para esos nuevos contribuyentes. Pero hay un dato inocultable: 84% de beneficiarios con obra social indeterminada es un universo suficientemente amplio como para que el Estado debiera consultar sobre el destino de su dinero a esos aportantes. En cambio, el ministro Héctor Lombardo y el superintendente de Salud, Rubén Cano, prefirieron este jubileo entre gremios cuyo único mérito es el de tener ya monotributistas en su padrón.
-
El Gobierno aprobó el Presupuesto Consolidado 2026 y lo enviará al Congreso
-
Plazo fijo: así operan los principales bancos hoy, miércoles 6 de mayo
Es posible que actualmente no se registren irregularidades de este tipo pero el ministro Lombardo, que es un viejo conocedor del sistema médico metropolitano, conoce muy bien la desviación. Es de suponer que no la pondrá en práctica y, más bien, tendrá alguna iniciativa para evitar que se produzca por alguna distracción.
Paro
La iniciativa que se describe aquí, que entrega $ 51 millones a un conjunto de 8 sindicatos, es sólo un capítulo de la política actual en relación con el sindicalismo. El otro capítulo son los $ 37 millones que se repartieron por aportes de origen no identificado. Uno y otro rubro suman $ 88 millones pero los gremios siguen apostando a un paro que debería realizarse a comienzos de marzo, acompa-ñado por una movilización capaz de arruinarle a Fernando de la Rúa su exposición ante la Asamblea Legislativa el día de inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso. Claro, los jerarcas del gremialismo (aquí no hay CGT de ninguna especie, se benefician tanto la de Hugo Moyano como la de Rodolfo Daer) esperan $ 180 millones más por prestaciones de alta complejidad que, dicen, se les adeudan (habría que ver quién audita la documentación de ese pasivo, entre otras cosas). En otras palabras, el paro que le prometen al Presidente cuesta hasta ahora $ 288 millones de pesos. El gobierno pare-ce, hasta ahora, dispuesto a pagarlos. Es su afán por incorporar al oficialismo a un sector que, ya en la experiencia radical de los '80, demostró su capacidad para carcomer a los gobiernos desde su seno. En aquel momento fue con Carlos Alderete como ministro de Trabajo. Ahora la táctica es más insólita: cobran y paran, al mismo tiempo. Un fenómeno tan extraño obligará dentro de poco a revisar la idea de que a Lombardo y Cano los mueve, solamente, una infinita ingenuidad.



