13 de junio 2024 - 06:04

La demanda de dinero revivió en mayo: ¿habrá luz al final del túnel?

Es cierto que una sola golondrina no hace verano, pero puede ser un punto de inflexión para la tan ansiada salida de la recesión.

El circulante del público más los depósitos privados, registró un incremento de más del 4% en términos reales.

El circulante del público más los depósitos privados, registró un incremento de más del 4% en términos reales.

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En momentos en que, precisamente, la economía no es un ramillete de buenas noticias, desde el flanco monetario hubo en mayo pasado una señal alentadora, que incluso para algunos analistas podría ser un punto de inflexión hacia la tan ansiada recuperación del nivel de actividad: por primera vez la demanda de circulante creció en términos reales.

Los datos oficiales muestran que el mes pasado el agregado monetario M3 privado, que es el circulante del público más los depósitos privados, registró un incremento de más del 4% en términos reales tras 15 meses consecutivos de caída. Pero lo más relevante fue que, a diferencia del mes anterior cuando hubo un esbozo de mejora de la mano del crecimiento de los depósitos, esta vez fue la demanda de circulante la que subió en términos reales a niveles de casi $8,6 billones promedio mensual.

Claro que también hubo una mejora en la demanda de circulante de parte de los bancos pero esta puede estar más asociada al tema de integración de efectivo mínimo, o sea, los encajes bancarios. En cambio, que el público quiera tener más pesos de los que tiene es, sin duda, un dato a tener en cuenta. Sobre todo, cuando se viene de un proceso altamente inflacionario desde hace años que eclosionó meses atrás con la devaluación.

Para tener una mera idea, la economía en 2017, antes de la crisis del 2018, tenía un nivel de circulante en poder del público equivalente a casi $32 billones de hoy. Mauricio Macri le dejó a su sucesor Alberto Fernández un nivel de poco más de $19 billones de circulante en poder de la gente quien lo llevó a $26,5 billones pandemia mediante a fines del 2020 y de ahí empezó de vuelta a caer hasta los magros $8,6 billones de mayo pasado.

Lo importante es que el salto que pegó la demanda de circulante no estuvo ligada a los motivos estacionales típicos de mediados y fines de año cuando impacta el efecto del medio aguinaldo. Así por ejemplo, en el bimestre diciembre23-enero24 el circulante en poder del público aumentó, en términos nominales, más de 12% promedio mensual para luego apenas avanzar un 1,5% en febrero, un 4,5% en marzo y 7,7% en abril y un 12,6% en mayo.

Por ende, lo acontecido en mayo marca que es el primer mes desde enero del año pasado que el stock de billetes y monedas en poder del público crece por encima de la inflación.

No hay que perder de vista que la política monetaria con que desembarcó el Gobierno libertario fue una colosal licuación de los pesos que había en la economía. Así se pasó de un nivel de M3 privado de unos $100 billones a precios de hoy a comienzos del 2023 a uno de $76 billones en noviembre pasado y ya en diciembre bajó a $64 billones y llegó a poco más de $56 billones en abril para repuntar en mayo a $58 billones. Esto habla de la magnitud de la “licuadora” que se encendió en el verano pasado.

Demanda de dinero: ¿es sostenible esta recuperación?

Al respecto, Macroview considera que este proceso de desmonetización tiene más similitudes con el de la salida de la convertibilidad 2001/02 que con el de la híper de 1989/90, en el sentido de que el del 2001 se dio durante la corrida bancaria y el corralito originado en aquel momento en que la gente que pudo salir lo hizo y la que no sufrió las consecuencias mientras que en el caso actual todos fueron licuados. Es decir, ahora no se salvó nadie.

¿Por qué es importante esta recuperación? Porque si hay una variable que podría sintetizar el tenor de la caída del nivel de actividad y la recesión, esa muy bien sería la demanda de dinero que como se vio cayó a niveles cercanos a los mínimos históricos.

Ahora bien, ¿esta mejora es algo transitorio o no? Para el economista Rodolfo Santángelo si la mejora de mayo es solo una golondrina que no hace verano entonces no cambia nada este 12%, por eso cautelosamente espera a ver qué pasa en julio, si se mantiene la recuperación o no. Pero destaca que es una pequeña esperanza que aparece en el horizonte porque recuerda que el circulante en poder del público está a la mitad o un tercio de lo que estuvo años atrás.

Por su parte el economista Fausto Spotorno considera que la leve recuperación de la demanda de dinero de mayo no está ligada a nada en especial, sino que es algo inherente a que se va normalizando el proceso inflacionario y, agrega que en la medida en que la demanda de dinero que era excesivamente baja, algo así como 3% del PBI cuando históricamente debería rondar el 8% del PBI, la sola baja de la inflación termina empujando la demanda de dinero hacia arriba.

Con vistas a la hoy lejana salida de la recesión, la reversión de la caída en términos reales del circulante de la gente en mayo es una tenue luz al final del túnel ya que a partir de la caída de la inflación, de la mejora de los salarios, esto puede ponerle un piso al nivel de actividad. Sin duda, para el Banco Central (BCRA) es una buena noticia, no tanto para los planes dolarizadores del Presidente Milei. Pero lo cierto es que es una buena señal y para Santángelo puede llegar a ser un punto un punto de inflexión pero advierte que es muy temprano todavía para sacar conclusiones.

Tanto la gestión de Cambiemos como la de La Libertad Avanza heredaron un bajísimo nivel de monetización de la economía, y solo la habilidad de los hacedores de la política económica con el apoyo de la política podrían activar el círculo virtuoso para revertir la desmonetización de la economía, que no es otra cosa que la inversa de la velocidad de circulación del dinero. Todo plan de estabilización, cuando es creíble, goza de ese beneplácito, de que la demanda de dinero se expanda y la emisión sea genuina. Es sin duda una de las pocas herencias positivas que recibieron ambos gobiernos de parte del kirchnerismo, porque les permite emitir para satisfacer el aumento de la demanda de dinero. Habrá que ver cómo encaja esto en los planes de Milei, quien esbozó un futuro régimen monetario-cambiario sin emisión de pesos.

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