Todos los operadores de mercados emergentes en Wall Street estaban calculando ayer un dato clave: ¿cuál fue el monto de títulos que los pequeños bonistas en Europa vendieron desde el inicio del canje? Tiene mucha lógica la desesperada búsqueda de ese número ya que permite anticipar el resultado de la oferta argentina y -lo más importante para ellos- se puede ganar dinero con esa información.
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El volumen de negocios de títulos argentinos en default en Europa se multiplicó en las últimas semanas. Los pequeños bonistas, según razonan en el mercado, optaron por desprenderse de sus tenencias antes que rechazar la oferta, y quienes compraron fueron fondos de inversión norteamericanos (y aquellos con sede en paraísos fiscales). Es importante ese número buscado ya que los títulos pasaron a estar en manos de inversores que sí ingresarán al canje. Se escuchaba ayer en la plaza mucha variedad en ese dato, de u$s 3.000 millones, u$s 5.000 millones y u$s 7.000 millones, sin mucha certeza dado que esas operaciones se hacen con varios bancos diferentes y no en un único mercado que los registre.
El optimismo reinante, pese a los pobres datos que llegan de adhesión hasta el momento, se justificaba por esta tendencia observada en Europa. Hay varios elementos igualmente a tener en cuenta en los días que restan para el cierre del viernes 25. En realidad, son menos días: muchos bancos están avisando a sus clientes que recibirán órdenes de adhesión hasta el miércoles 23. Esto porque anticipando que todo el universo de potenciales aceptadores se decidirá el 25, no tienen capacidad como para procesar las adhesiones. Se calcula que de las 10 principales entidades del exterior que operan títulos de deuda, cada una de ellas recibiría 70.000 formularios.
Ayer, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, ofreció una teleconferencia o «conference call» con los más importantes analistas de NuevaYork. Allí intentó explicar, acompañado por abogados argentinos, los alcances de la nueva prohibición de por ley de mejorar la oferta. Duró sólo 15 minutos, pese a lo cual tuvo momentos de alta tensión por la ira de algunos analistas y el ya conocido temperamento del funcionario argentino. Hubo quienes le dieron la bienvenida al proyecto aprobado ayer por el Senado: « Están maximizando la presión para dejar en claro que no habrá mejor oferta», señalaron banqueros tras la charla de Nielsen. Otros fueron más agresivos: «En realidad está bien para Lavagna porque el problema por esta ley lo tendrá, si fracasa la oferta, el ministro que lo suceda»...
Los factores en danza para el análisis de lo que puede suceder de ahora en más son los siguientes:
• La reacción de los títulos argentinos ayer fue al alza. La lectura que se hizo es que aún se le asigna una buena probabilidad de éxito a la transacción, en función principalmentede la venta que están y estarían haciendo los inversores minoristas en Europa.
• Hay quienes sostienen que este traspaso de carteras continuará en las jornadas que restan hasta el cierre de la transacción. Arguyen que se extenderá el efecto manada y serán pocos los pequeños bonistas que mantendrán sus tenencias. Y ejemplifican con que «un jubilado italiano que se entera que otro bonista vendió sus títulos argentinos se verá incentivado a sumarse a esa corriente».
• Del otro lado juega el pesimismo: ¿qué puede pasar si en la mañana del 21 de febrero, cuando el gobierno argentino difunda el nivel de adhesión a la oferta (se lo exigela Comisión de Valores de Italia o CONSOB) ésta muestra un número menor a 45%? ¿Jugarán ahí los incentivos para quedarse afuera y, con el fracaso, obligar al gobierno a mejorar la oferta? No está claro que ello suceda si es que, al mismo tiempo, ingresando al canje los fondos de inversión que compraron a pequeños bonistas sus tenencias ganan plata.
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