La Fed bajará las tasas 0,25%
(El diálogo es con un hábil operador de la Bolsa de Nueva York, a quien se lo identifica con el seudónimo de Gordon Gekko, aquel personaje que interpretara Michael Douglas en el film «Wall Street». El tema central es si Estados Unidos, después de crecer a un ritmo de 2 por ciento anual, bajará las tasas de interés dentro de dos semanas.)
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Gordon Gekko: El dinero hace milagros. Todavía. No hay una variable que pueda aproximar mejor este resultado que la fuerte explosión que uno observó, en su momento, en los agregados monetarios. Y que no ha cedido hasta el momento.
P.: En nuestra última entrevista, quedó flotando su escepticismo acerca de una próxima baja de tasas de interés. ¿Estos números le darán la razón?
G.G.: No lo sé. Pero, por lo menos, traerán alguna compañía. Es evidente que la economía se estabilizó y, más que eso, le sobró paño para esbozar un repunte significativo. Pero la Fed acaba de recortar las tasas medio punto; ejecutó la baja en el intervalo entre reuniones. Tiene que tomarlo en cuenta. No es un movimiento que haga todos los días. ¿Se habrá sorprendido la Fed con la pujanza del gasto? ¿O estaba, más o menos, dentro de los cálculos cuando se tomó la decisión en abril?
P.: Si la última respuesta fuera afirmativa, ¿la Fed podría volver a gatillar una reducción de tasas?
G.G.: Sí. Sería consistente.
P.: ¿Usted qué piensa?
P.: ¿Las ventas finales?
P.: Suena como un aumento de la demanda más que saludable.
G.G.: Y no tenga dudas de que es lo que parece. El consumo trepó 3,1%. Y el consumo de bienes durables -que revela mejor aún el sentimiento de largo plazo-se disparó. Saltó 11,9 por ciento.
P.: Una de dos. O no estamos en recesión o nunca en una recesión se vendió tanto.
G.G.: La expansión no se ha interrumpido. Perdió dinamismo pero no cambió de signo. Ya llegará el momento. No se apure. Por ahora la demanda se sostiene. El consumidor asume con entereza las pérdidas en la Bolsa. Y, gracias a ello, la economía dirigió inventarios por el equivalente a 2,5% del PBI entre enero y marzo.
P.: Debido a la necesidad de liquidar stocks, una demanda robusta no se transmitió en idéntica magnitud a la producción.
G.G.: Los inventarios se ajustaron por una combinación de caída en las importaciones y desaceleración en la producción. Digamos que, parcialmente, el ajuste cayó también sobre las espaldas de los productores localizados fuera de los Estados Unidos. Las importaciones de bienes cayeron 11 por ciento.
P.: Si se corrigieron los excesos de inventarios, de aquí en más la economía puede alinearse mejor con la demanda.
G.G.: ¿Por qué cree que subió la producción industrial en marzo, por primera vez desde setiembre?
P.: ¿Por qué?
P.: O sea, ¿habría que pensar que la Fed puede interrumpir los recortes de tasas?
G.G.: ¿Dónde está el imposible? No importa lo que lea o escuche. Está en el espectro de decisiones que la Fed maneja y con una probabilidad más alta que la que normalmente se le asigna.
P.:A decir verdad, el consenso ha reajustado su opinión después del informe de PBI. Las chances de una baja de medio punto se están disipando.
G.G.: La opinión del consenso es que la Fed, seguro, baja las tasas un cuarto de punto. Y con una probabilidad inferior a 50%, quizás otro cuarto de punto en la próxima reunión.
P.: La economía creció más que lo esperado. Pero los precios hicieron lo mismo. Todos los deflactores del PBI y de sus componentes mostraron alzas.
G.G.: La suba en precios es menos sorpresiva que la performance del producto. A decir verdad, es un tema que machacamos hace tiempo. Es una suba lenta pero persistente.
P.: ¿Que nadie quiere mirar?
G.G.: Dado que la inflación ha muerto, ¿a quién puede interesarle seguir leyendo sus electrocardiogramas? Es comprensible.
P.: ¿De qué orden de magnitud estamos hablando?
G.G.: Los precios de los bienes y servicios que conforman el PBI treparon 3,2% contra un avance de 2% registrado en el cuarto trimestre de 2000. Si se toman los bienes y servicios consumidos, el aumento fue de 3,3%. Un trimestre atrás la suba era de 1,6%. Si se toma el «core» (o sea se elimina el efecto de la suba en energía), igual queda un incremento de 2,7%. No importa cómo lo mire, el resultado final es el mismo.
P.: ¿No cree que la Fed responda a esta suba en precios?
G.G.: No está al tope de su agenda. Eso es evidente. Hoy por hoy, la variable clave es el nivel esperado de actividad.
P.: Pero la Fed ha bajado las tasas cortas medio punto en abril y en paralelo las tasas de largo plazo no sólo no han retrocedido sino que subieron medio punto a lo largo del mes. ¿No estamos llegando a un terreno límite?
G.G.: Nos aproximamos, sí. La baja de tasas ya no es una oportunidad para que se beneficien todos. Ya el mercado de bonos no compra el argumento a libro cerrado. Pero el mercado de monedas aún cree. Y la Bolsa, mucho más. Quizás un informe de empleo -este viernes-que dé muestras de mayor deterioro tanto en la tasa de desempleo como en la formación de nuevos puestos de trabajo sirva de excusa para una baja de tasas que no lastime a los bonos.




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