2 de noviembre 2026 - 00:00

La Fed no tiene prisa, los mercados volvieron a trabajar para ella

A pesar de la inflación elevada y el crecimiento económico, la Fed decidió no modificar las tasas de interés, sorprendiendo a algunos analistas.

La Fed mantuvo las tasas de interés sin cambios, sorprendiendo a analistas en un contexto de inflación elevada y crecimiento económico.

La Fed mantuvo las tasas de interés sin cambios, sorprendiendo a analistas en un contexto de inflación elevada y crecimiento económico.

La Fed mantuvo sus tasas sin cambios y fue sorpresa para nadie. David Zervos, flamante consejero de Scott Bessent, festejó que la decisión no moviera el amperímetro. Ni las tasas largas ni la Bolsa se desplazaron un ápice por su culpa (en una semana volátil como pocas que cerró con fuertes caídas jueves y viernes). El Tesoro, extraoficialmente, por supuesto, celebró así que la Fed hubiese eliminado la “forward guidance” – la comunicación anticipada de sus próximos pasos – y que no se produjeran las turbulencias previstas por los críticos. Que quede claro, lo que Kevin Warsh suprimió desde el primer día de su gestión regresó luego por la ventana, también de forma oficiosa. La teoría y la praxis difieren en este punto y (vale tenerlo presente) en muchísimos más.

La Fed relata que la economía y la inflación crecen exuberantes mientras permanece de brazos cruzados. A nadie le extrañó. Se recibió el aviso previo de tres encumbrados funcionarios del banco central (a título personal): Williams, Jefferson y Waller. Debieron telegrafiarlo cuando el temporal – el berrinche de la curva de bonos – amenazaba arrebatarles los comandos de la política monetaria. La curva se calmó, los mercados no descansan en paz. Lo que antes los extasiaba ahora también les preocupa: el auge y la desmesura de la IA. Afrontan nuevos sobresaltos que son, si se quiere, más favorables para la buena convivencia entre la Fed y el Tesoro.

Estados Unidos creció 3,4% en el tercer trimestre. El consumo privado se expandió 3,8%. “La economía no recalienta”, dijo Warsh en la conferencia de prensa. Las ventas finales al sector privado doméstico sugieren lo contrario: +4,9%. A favor del chairman podría acotarse que el ritmo no es sostenible. El ingreso disponible de las familias (+2,3%) aumenta más lento. Y queman ahorros para financiar la brecha. Aun así, el vértigo no cesa. El pronóstico en tiempo real de la Fed de Atlanta, con la data disponible al día de hoy, avizora un crecimiento de 3,2% para el cuarto trimestre. El PBI potencial, la velocidad de tránsito compatible con una inflación en línea con la meta de 2%, se ubica también en 2%, siempre según las definiciones de la propia Fed.

“La inflación permanece elevada”, reza el comunicado oficial. Es así. Y acelera: subió dos décimas en septiembre en relación con agosto. El deflactor del consumo personal arrojó una lectura de 0,5% mensual y 3,6% interanual. La inflación núcleo, que excluye energía y alimentos, se mantuvo en 0,3% mensual. Y trepó una décima a 3,1% en los últimos doce meses. Sin embargo, no todo se deteriora. La mediana, una medida de tendencia central, persiste en 0,2% desde principios de año. Su variación interanual (2,7%) es menor en dos décimas que en mayo. “La Fed no admitirá un objetivo de inflación superior a 2%”, declaró Warsh. Pero sí tolera que la inflación orbite de forma sostenida por encima de la meta. El chairman, quien gusta verse a si mismo como un halcón, promete devolverla al corral de 2%. Eso sí, el mapa de puntos vigente, que el banco central publicó en septiembre, estima que no lo conseguirá antes de 2028.

La economía y la inflación marchan raudas a gran velocidad. La Fed tiene un mandato dual. No debe perseguir sólo la estabilidad de precios. También vela por el pleno empleo. Pero, la ocupación no es un problema. Da en el blanco preciso: 4,2%. Es la inflación la que lo colocó en offside. Sin interrupciones desde 2021. Más todavía: Warsh es un crítico feroz de la herencia recibida. De ahí, la pregunta del millón. ¿Por qué no se aprovechó la reunión para emitir un ticket por el exceso de velocidad? En concreto, el banco central izó fed funds un cuarto de punto en septiembre, ¿por qué razón no volvió a gatillar en la reunión? El comunicado, el discurso de Warsh, toda la data, confirman la teoría que prescribe una mayor restricción monetaria. La praxis fue no ejecutarla (como ya sabíamos). Vale acotar que la decisión no fue unánime. Hubo dos disidentes: la gobernadora Lisa Cook (a quien el presidente Trump pretende despedir y la Justicia mantiene en el cargo) y la titular de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, quien les pide a sus colegas más velocidad de reacción y por segunda vez es refutada.

Sostiene Warsh en defensa de lo resuelto (“me siento bien respecto a las señales”) que las expectativas de inflación se comportan correctamente, que lo alienta el progreso que “hemos logrado”, que el consenso abrumador es que “la medicina monetaria aplicada ha dado resultados” aunque no sean suficientes, y que el período por delante es muy rico en información. La idea es analizarla primero y decidir los pasos apropiados después. La Fed de Warsh rompió el invicto y las dudas sobre su independencia frente a la injerencia de la Administración Trump - con la suba de tasas de septiembre. La credibilidad restaurada compra tiempo. Los mercados tallan fuerte en la visión de un banquero como Warsh. “Desde principios de septiembre, hemos observado que, tanto dentro como fuera del sector tecnológico, las tasas de interés han surtido efectos”. Las condiciones financieras son más rigurosas, aunque “no puedo – ni estoy dispuesto a – calificarlas de ´restrictivas`”, afirmó. “Los participantes en los mercados se están volviendo más selectivos en sus asignaciones de capital”, señaló. Dicha “selectividad”, por así llamarla, se profundizó con el castigo severo de jueves y viernes. La Fed presta atención. La financiación de la IA y los spreads crediticios están en el radar, dijo.

¿Qué hará la Fed en diciembre?

Warsh evitó la respuesta. Ya se dijo: suprimió la comunicación anticipada de sus pasos. Pero los voceros oficiosos – Williams, Jefferson y Waller – que ya se probaron certeros, y el mapa de puntos, que es oficial aunque ahora no cuenta con la contribución del chairman, consignan ahí la segunda suba de tasas. Bajo la condición ceteris paribus. Esto es, si todo lo demás se mantiene constante. En el CME, los futuros de fed funds le asignan 70% de probabilidades. El diluvio de jueves y viernes rebajó la percepción. Cuando amaine, si no hay destrozos irrecuperables, tenderán, tarde o temprano, a lecturas cercanas a 90%.

La forward guidance extraoficial no deja espacio para muchas dudas. El viernes, con el Nasdaq 3% abajo, y el barril de crudo por arriba de los 100 dólares, Alberto Musalem, de la FED de Saint Louis, abogó por un aumento de tasas “pronto” en la medida que persistan los riesgos de inflación. Lorie Logan, de la Fed de Dallas, puntualizó que se requieren, como mínimo, dos aumentos más (de un cuarto de punto cada uno). Saltear una reunión no hace una gran diferencia, dijo, siempre que la Fed remarque el destino de viaje de la política monetaria. La pausa concede tiempo para amoldarse a tasas más altas y “reduce el riesgo de que la actividad económica se deteriore más de lo necesario”. Tom Barkin, presidente de la Fed de Richmond, recalcó la idea. Se puede discutir la cadencia, no la dirección del proceso. En otras palabras, la Fed elevará sus tasas, pero eligió el gradualismo y no la estrategia de shock.

La Fed no tiene apuro. Marcha detrás de la inflación y de los acontecimientos, pero la curva de los bonos se calmó y ya no objeta sus tiempos ni la tironea. Y los acontecimientos se revierten y acortan el trecho que todavía debe transitar. La tasa de 10 años cayó 43 puntos base desde su máximo del 10 de octubre y se repliega por debajo de 5%. La inflación sube al calor de la guerra y la escasez de energía. Las expectativas de inflación se mantienen estables a rajatabla. La Fed deberá actuar, por supuesto, para confirmarles que están en lo cierto. Pero no es una tarea urgente desde el momento en que se sabe que la vieja escuela, la que goza de credibilidad, continúa al mando.

La feroz suba de tasas, de marzo a esta parte, es un aumento de tasas reales. Y el gasto de capital de la IA, y su apalancamiento creciente, son los motores detrás del alza. De súbito, pero con razón, los mercados se obsesionaron en revisar los planes de negocios. Toda la cadena. Capex, flujos de caja, financiación y retornos de la inversión. ¿Cuáles son las barreras y ventajas competitivas de los pioneros que les permitirán retener los beneficios para sí? La IA está en capilla. Se cree en su enorme capacidad de transformación, se discute si el camino elegido es viable. Y todos, hasta los grandes jugadores, rinden examen. A fondo. Basta ver los palazos que recibieron Meta, Alphabet y Amazon. O Intel. O la magra cosecha de fondos en la última ronda de Open AI. En julio, los mercados obligaron a la Fed a ponerse las pilas. Por eso, la suba de fed funds de septiembre. Ahora fuerzan a los gigantes de la IA a recalcular y moderar su frenesí (o capitalizar mejor sus iniciativas). Y, de esa manera, trabajan a favor de la Fed y le dan sentido a su estrategia gradualista.

El mercado bull puede esperar. En una semana tremenda dio vueltas en la calesita. Mareado, el Nasdaq finalizó 2% abajo. El Dow Jones de Transporte y el S&P Small Caps, 1,4% arriba. Ya se dijo, los últimos son los primeros. Las masas populares corrigieron en silencio en agosto y septiembre. Ahora es el turno de las grandes estrellas, las que relucían en la cartelera. La economía saludable aporta sostén con el telón de fondo. Las elecciones y la reacción de la Administración Trump se robarán las cámaras y la atención. Mientras la IA rinde examen y ajusta su guidance, los balances continúan empujando las utilidades hacia nuevos máximos. A poco más de 18 veces las ganancias esperadas (de los próximos 12 meses), el S&P 500 cotiza a la par de cuando el presidente Trump emprendió la cruzada a contramano del Día de la Liberación. El mercado bull no irá a ninguna parte hasta terminar de reconfigurar su GPS, pero mientras la purga decanta, fortalece sustancialmente su valuación. Y la cruzada de la IA, quizás mejor dosificada, todavía está por delante.

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