Nueva York volvió a marcar un récord en el mercado de alquileres. Entre julio y septiembre de 2026, la renta mediana solicitada alcanzó los u$s3.785 mensuales, un incremento interanual del 4,5%. El dato refleja la presión sobre una de las ciudades más caras de Estados Unidos, donde la ubicación, la cercanía al trabajo y la disponibilidad de viviendas definen cuánto debe pagar una familia para vivir cerca de los principales centros de actividad.
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Nueva York, entre alquileres imposibles y departamentos que se venden por u$s40 millones
El precio mediano de los alquileres publicados llegó a u$s3.785 mensuales, un 27,5% más que antes de la pandemia. La escasez de viviendas y los altos costos de construcción presionan sobre el mercado, mientras Central Park atrae a grandes fortunas.
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El skyline de Manhattan visto desde la costa de Long Island City, en Queens. Desde la ribera se observa el perfil de los rascacielos que concentran oficinas, viviendas y algunos de los desarrollos inmobiliarios más reconocidos de la ciudad
Pero detrás de los valores récord existe un mercado con realidades muy distintas. Manhattan concentra las rentas más elevadas y las propiedades de mayor valor, mientras Brooklyn y Queens reciben parte de la demanda que busca alternativas más accesibles. Al mismo tiempo, el segmento de ultralujo mantiene su atractivo internacional: las torres que rodean Central Park ofrecen departamentos que superan los u$s20 millones y que compiten por captar grandes patrimonios de distintas partes del mundo.
El relevamiento trimestral de la plataforma Realtor ubicó la renta mediana solicitada en su nivel más alto desde que la plataforma comenzó a registrar la serie, en el segundo trimestre de 2019. El monto representa u$s162 más que un año atrás y se encuentra un 27,5% por encima del valor previo a la pandemia.
El informe contempla departamentos, condominios, casas adosadas y viviendas unifamiliares. Se trata de precios publicados y no necesariamente de los valores finales de los contratos firmados.
Las unidades de hasta dos dormitorios fueron las que más aumentaron: llegaron a una renta mediana de u$s3.662 mensuales, con una suba interanual del 7,1%. En las propiedades de tres o más dormitorios, el incremento fue del 2,9%, hasta los u$s5.089.
La presión sobre las unidades más pequeñas responde a que concentran la búsqueda de jóvenes, personas que viven solas y trabajadores que llegan a la ciudad por motivos laborales. Cuando el presupuesto no alcanza, muchos resignan superficie antes que ubicación.
El corredor donde las propiedades superan los u$s40 millones
En el extremo más exclusivo del mercado inmobiliario de Nueva York, un conjunto de torres residenciales concentra algunas de las operaciones más importantes del mundo. Se trata de Billionaires’ Row, el corredor de los multimillonarios, que se extiende sobre la calle 57 y sus alrededores, al sur de Central Park. Allí se levantan edificios emblemáticos como One57, 432 Park Avenue, 220 Central Park South, Central Park Tower y 111 West 57th Street, conocido como Steinway Tower.
El desarrollo de estas torres transformó el perfil residencial de esa zona de Manhattan. La combinación de vistas abiertas sobre Central Park, altura, arquitectura y servicios exclusivos convirtió a estos edificios en activos buscados por compradores internacionales. En este segmento, la ubicación no solo determina el valor de una propiedad: también define su exclusividad y su capacidad para competir con otros inmuebles de lujo en ciudades como Londres, Miami o Dubái.
Leonardo Ramos Couriel, titular de Ramos Couriel Real Estate, recorrió ese corredor y analizó las operaciones concretadas en el segmento premium. Uno de los casos que tomó como referencia fue el de Steinway Tower, una torre de 435 metros de altura y apenas 18 metros de ancho en su base, reconocida como uno de los rascacielos residenciales más esbeltos del mundo.
El edificio se levanta junto al histórico Steinway Hall y se distingue por su diseño vertical, que aprovecha la ubicación frente al parque y las vistas panorámicas de Manhattan. Su escala y sus características arquitectónicas lo ubican entre los desarrollos más singulares del mercado inmobiliario internacional.
En diciembre de 2025, una residencia del piso 57 se vendió por u$s21,25 millones. La unidad tenía 389 m², tres dormitorios y tres baños y medio. El precio de cierre representó unos u$s54.600 por m², una cifra que muestra la distancia entre los valores de este segmento y los de otros mercados residenciales.
Durante 2025 también se registraron otras operaciones relevantes en el edificio, con valores de u$s18 millones, u$s18,5 millones, u$s19 millones y u$s20,4 millones, entre otras. La sucesión de cierres confirma que los precios de ocho cifras no responden a una transacción excepcional, sino que forman parte de la dinámica de este segmento del mercado residencial de Manhattan.
En junio de 2026, otro departamento del mismo edificio, el penthouse PH76, de aproximadamente 605 m², cerró una operación por u$s41,75 millones. La transacción volvió a poner en evidencia el interés por las unidades de grandes dimensiones en las torres que rodean Central Park.
“Cuando uno viene a Nueva York y analiza las operaciones reales, más allá de los precios de publicación, entiende dónde está hoy el mercado internacional del ultralujo. Acá una vista irrepetible sobre Central Park, la altura, la arquitectura y la escasez del producto tienen un valor enorme”, explicó Ramos Couriel.
En el segmento de grandes patrimonios, las características particulares de cada inmueble tienen un peso decisivo. La orientación, las vistas, la altura, la superficie, los servicios y la calidad arquitectónica pueden establecer diferencias importantes entre unidades del mismo edificio.
Para Ramos Couriel, los compradores de este segmento no se limitan a una sola ciudad cuando buscan invertir. “No se trata de decir qué mercado es más caro o más barato. Se trata de entender qué compra el mismo capital en distintas ciudades del mundo. Un cliente que dispone de u$s20 millones puede estar mirando Nueva York, Miami, Madrid, Punta del Este o Buenos Aires al mismo tiempo. Nuestro trabajo es conocer esos mercados y poder asesorarlo con esa perspectiva global”, sostuvo.
La decisión de invertir en una propiedad de estas características responde a una mirada internacional. Los grandes compradores comparan ubicación, seguridad jurídica, potencial de apreciación, arquitectura, servicios, calidad constructiva y escasez del producto. En ese escenario, Nueva York conserva un lugar central por la presencia de edificios que funcionan como referencias del mercado global del ultralujo.
La falta de oferta para alquilar y el costo de construir
Mientras las torres de Manhattan concentran operaciones de decenas de millones de dólares, buena parte del mercado residencial enfrenta un problema muy distinto: la dificultad para ampliar la oferta de viviendas y contener el aumento de los alquileres.
Julio Kupferman, CEO de WOM-Latam, explicó que uno de los principales obstáculos es el costo de construir. Aunque su empresa opera en Baltimore y Florida, comparó la dinámica de esos mercados con la de Nueva York.
Señaló: “En NY construir es caro y lento, el terreno escasea, los permisos llevan años y la vivienda accesible es la que menos le cierra a un desarrollista, porque construirla cuesta lo mismo y el alquiler que puede cobrar es menor”.
El ejecutivo agregó que las tasas hipotecarias actuales también condicionan la movilidad residencial. En Estados Unidos, casi la mitad de las hipotecas vigentes tiene tasas del 4%, muchas en torno al 3% o incluso por debajo. Ante el costo de tomar un crédito nuevo, algunas familias prefieren conservar su propiedad y ponerla en alquiler para mudarse a otra vivienda.
“Una familia que necesita una vivienda más grande o mejor ubicada, en lugar de vender y tomar un crédito nuevo, prefiere poner en alquiler su propiedad actual y salir a alquilar otra. Así se suma demanda justo en las viviendas más buscadas, y además salen menos casas a la venta, con lo que muchos compradores siguen alquilando”, explicó.
Kupferman también comparó la relación entre Washington DC y Baltimore, donde trabajadores de ingresos medios y medio-bajos optan por vivir en esta última ciudad y trasladarse en tren para trabajar. Según describió, el alquiler promedio en Baltimore es alrededor de un tercio más bajo que en Washington, aunque esa demanda también presiona sobre los precios locales.
Sobre las posibilidades de ampliar la vivienda accesible en Nueva York, donde se proyecta construir 200.000 viviendas asequibles y preservar otras 200.000 durante la próxima década, con una inversión de u$s22.000 millones en cinco años, evitó evaluar el plan del alcalde Zohran Mamdani, pero advirtió que los tiempos de desarrollo son prolongados.
“Cualquier programa de vivienda depende de tiempos largos: conseguir el terreno, aprobar el proyecto y construir lleva años”, concluyó.





