Tal vez la historia tienda a repetirse, pero aparentemente nunca es de la misma manera.El último récord en las operaciones de margen se marcó en marzo de 2000, cuando se pidieron u$s 278.530 para financiar la compra de acciones (lo que ocurrió a partir de ahí, todos lo sabemos).
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En realidad, fue el "último" hasta enero de este año cuando u$s 285.610 millones fueron absorbidos para idéntico fin, cifra que trepó a u$s 295.870 millones en febrero. Es cierto que ni la estructura (hoy pesan más los hedge funds y otros grandes inversores institucionales), ni la composición del mercado (la capitalización norteamericana pasó de u$s 17, 49 billones a u$s 19.946 billones), ni las regulaciones (Oxley-Sarbanes y otras disposiciones obligan a informar operaciones que antes estaban "ocultas"), ni el valor del dinero es el mismo (en u$s constantes hablamos de 326.610 millones) y que posiblemente en marzo "el margen" se haya contraído.
Pero de todas formas, es un tema al que conviene prestar atención especialmente en jornadas como las de ayer cuando el Dow trepó 1,03% hasta los 12.510,3 puntos (de un plumazo se borró toda la pérdida del primer trimestre y las Blue Chips volvieron al terreno ganador para lo que va del año).
A diferencia de otras veces, se puede decir que en esta oportunidad el mercado respondió a las buenas noticias (que fueron básicamente dos). En primer lugar, la menor tensión entre Inglaterra e Irán, que contribuyó a que el petróleo retrocediera a u$s 64,6 por barril (esto, sin embargo, no golpeó a las empresas de energía).
Luego, el inesperado incremento en la venta de viviendas durante febrero (lo curioso es que las "estrellas del día" fueron Home Depot, Alcoa y DuPont).
Si bien el humor de los inversores cambió, en realidad hubiera hecho falta que el volumen negociado fuese bastante mayor como para poder empezar a hablar de una "fiesta". Esperemos a ver qué pasa.
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