26 de septiembre 2003 - 00:00

La foto es más mala que el filme

La foto es más mala que el filme
Cuando incluso hasta los más pesimistas pensaban que la pérfida costumbre que ha mostrado una y otra vez el mercado accionario, de terminar setiembre en baja, no se iba a dar, nos despertamos con la noticia de que merced a la caída de ayer el mercado ha retrocedido a valores de hace un mes. Si tenemos en cuenta que desde febrero no hemos tenido un mes que terminara del lado perdedor, se comprende el desánimo y las caras largas que se veían ayer entre los inversores. Es fácil culpar de lo que pasó ayer, cuando el Dow perdió 0,87% al cerrar en 9.343,96 puntos o el NASDAQ cayó 1,44% (y atención que el S&P está a sólo 3 unidades de moverse otra vez debajo de la línea de los 1.000 puntos, por el peso psicológico que esto puede tener), a Kodak, que se desplomó al mínimo de los últimos 18 años. Incluso podríamos hablar de la creciente tensión geopolítica por el tema nuclear en Irán o la bajada de pulgar que le dieron los analistas a varias empresas. Pero esto no explica por qué el mercado retrocedió en cinco de las últimas seis ruedas. Tampoco por qué el precio del oro tocó durante algún momento de la rueda de ayer el precio más alto de los últimos siete años y medio, y el pretróleo continuó avanzando. Tal vez, lo que está pasando en estos días no sea más que un "por las dudas" de los tenedores de acciones (de hecho, el dólar estuvo ayer muy firme, lo mismo que los bonos del Tesoro), pero no podemos dejar de lado las otras señales que se han estado acumulando en la semana y que hablan de un crecimiento sostenido de la desconfianza. Esta vez, tendremos que esperar por la respuesta, ya que en los próximos días debería iniciarse el tradicional proceso de «window dressing», para tratar de disfrazar las carteras de los grandes inversores institucionales.

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