El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, mostró su preocupación por los incumplimientos de los países ricos en términos de ayuda al desarrollo en 2010, que corren el riesgo de hacer inviable la meta fijada para 2015 en los Objetivos del Milenio.
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"Corremos el riesgo de no llegar" a las metas que se habían establecido para 2015 en los Objetivos del Milenio y "eso sería serio", declaró Gurría a la prensa durante la primera jornada de la conferencia anual del Banco Mundial sobre el desarrollo, que esta vez se celebra en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París.
Para justificar sus temores, recordó que el pasado año no se había logrado la cifra a la que se habían comprometido los países del G8 (El grupo de los siete más ricos y Rusia) en su cumbre de Gleneagles (Escocia) en 2005 bajo presidencia británica.
Ese incumplimiento a su juicio es preocupante porque requerirá incrementos en los próximos años muy importantes de la ayuda pública al desarrollo, algo que le parece difícil en el contexto actual de salida de la crisis con una situación delicada de las finanzas públicas.
Preguntado por los u$s 40.000 millones prometidos en la cumbre del G8 de Deauville (Francia) la semana pasada para las revoluciones árabes, comentó que el gran desafío de ese impulso es generar "oportunidades para los millones de jóvenes que no tenían esperanza" en los países concernidos.
Pero también alertó que hay que tener cuidado para que el dinero que se consagre a ese fin y a esa región no se retire de los Objetivos del Milenio, que son esencialmente los países más pobres y la reducción a la mitad de la pobreza extrema en el mundo.
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