4 de diciembre 2001 - 00:00

La prensa extranjera recibió los anuncios con pesimismo

«Los bancos al borde del colapso; la Argentina limita extracciones.» «La Argentina teme una avalancha de ciudadanos en las oficinas bancarias.» «Ni Stalin se hubiera animado a hacer lo que hizo Cavallo.» «Los analistas auguran nuevos llantos por la Argentina.» «Una paradoja de las pampas.» «La Argentina impone controles bancarios para poner freno a la salida de depósitos.»

De esta forma titularon los medios internacionales la crisis argentina, según un relevamiento realizado por Global-News, reflejando tanto desde un punto de vista económico como político la situación que enfrenta nuestro país en estos momentos. El análisis de las diferentes opiniones muestra la preocupación por alcanzar una solución económica compleja, como por los rumores de una probable renuncia del Presidente, sin que se avizore una salida institucional viable.

«The New York Times», de los EE.UU., publica: «Como parte de un desesperado esfuerzo por evitar una corrida bancaria y una devaluación caótica, el gobierno argentino limitó los retiros en efectivo de los bancos y avanzó un paso más hacia la dolarización. Los economistas sostuvieron que el gobierno estaba luchando para salvar al sistema bancario, frente a los frenéticos retiros de depósitos del viernes. Un colapso de la economía argentina podría producir una onda expansiva que alcanzaría a las economías vecinas, particularmente Brasil, que, como la Argentina, sufre bajo el peso de una enorme deuda externa».

Según «The Independent», de Inglaterra: «Los rumores que el presidente Fernando de la Rúa sería forzado a renunciar y que se llamaría a elecciones, después de un default en el país, alimentaron la crisis. Las medidas de austeridad, convirtieron en profundamente impopular al presidente De la Rúa, y probaron ser sumamente ineficaces. Miles de profesionales desempleados tratan de conseguir visas para iniciar un exilio económico».

Nueva etapa

«El País», de España, enfatiza que «la decisión del gobierno argentino de inmovilizar los depósitos bancarios supone el comienzo de una nueva etapa para el maltrecho país. Se teme que una avalancha de ciudadanos desesperados, desconcertados sobre el futuro de sus ahorros, acuda en masa a las sucursales. Hoy comienza una nueva época en la Argentina, que el ministro de Economía, Domingo Cavallo, asegura que durará 90 días, en la que el ciudadano tendrá limitada una libertad tan esencial como el uso de sus recursos económicos».

«Expansión», de España: «La impopular decisión de restringir el uso de efectivo a los argentinos, es 'hipernegativa'», según Gonzalo Cantarela, de la sociedad de valores Iberagentes Activos, y ha reavivado los temores de que el país latinoamericano no pueda hacer frente al pago de su deuda e incurra en default. Según los analistas de la agencia de valores Ibersecurities, «la prima de riesgo en la región -que se encuentra en máximo histórico-refleja ya una alta probabilidad de suspensión de pagos, que será un hecho a corto plazo, como mucho en enero de 2002».

«The Financial Times», de Inglaterra, dijo que «la característica más sorprendente de los mercados latinoamericanos en los últimos meses ha sido la aparente debilidad del impacto de los acontecimientos en la Argentina. Mientras la Argentina se acerca cada vez más al default y los rendimientos de sus bonos alcanzan nuevos picos, los bonos y las monedas de Brasil y México se recuperaron. Hay varias explicaciones para este desacople: los cambios sufridos por los mercados financieros desde 1998, la cuestión de los equilibrios fundamentales y los factores técnicos. Una de las tendencias que hizo caer en dificultades a la Argentina fue la marcada baja en los flujos de capital de cartera. En México y Brasil la caída quedó enmascarada por el vigor de la inversión extranjera directa».

«The Wall Street Journal», de los Estados Unidos, publicó que «en medio de una dramática y cada vez más profunda crisis financiera, el gobierno de la Argentina estableció límites en el monto de dinero que se puede extraer de los bancos y enviar al exterior. Este es un riesgoso esfuerzo por detener las corridas en los bancos, lo que amenaza al sistema financiero. Los argentinos sólo pueden extraer $ 250 semanales de sus cuentas bancarias, pero pueden utilizar otros medios para pagar, como cheques y tarjetas de débito. El ministro de Economía, Domingo Cavallo, dijo que la medida es temporaria y será levantada en tres meses, luego de que el gobierno complete las negociaciones con inversores extranjeros para reestructurar el pago de la deuda». Según «The Washington Post», de los Estados Unidos: «Con una alarmante corrida bancaria que lanzó al sistema financiero prácticamente al colapso, el gobierno argentino decidió congelar parcialmente los depósitos bancarios mientras sigue adoptando medidas cada vez más cercanas a la dolarización. El gobierno limitó estrictamente el retiro de dinero en el último esfuerzo para tratar de evitar una devastadora devaluación y prevenir una profunda crisis bancaria. El viernes pasado, miles de argentinos corrieron a sacar sus ahorros de los bancos, preocupados porque la crisis política -económica se profundice aún más y llevados por los rumores que el abatido presidente Fernando de la Rúa sería forzado a renunciar. Los temores aumentaron cuando el FMI vaciló en el otorgamiento del efectivo que necesita la Argentina para superar la posibilidad de default. La corrida se generó también debido al rumor sobre la devaluación del peso».

Apuestas

«Il Corriere della Sera», de Italia: «La Argentina levanta una pared contra el pesimismo, congela las cuentas bancarias y abre el camino hacia una ulterior dolarización de la economía. Luego de una semana infernal para el sistema financiero, el gobierno de Fernando de la Rúa eligió una solución extrema. Y se apresuró a desmentir que el congelamiento de las cuentas sea una confiscación de fondos, hablando de lo temporario de la medida».

«Folha de Sao Paulo», de Brasil: «Los inversores aumentaron las apuestas a la devaluación del peso en la Argentina, y las instituciones financieras llegaron a cerrar contratos que proyectaban una devaluación de hasta 80% de aquí a un año».

«The Economist», de Inglaterra, fiscaliza más en el tema político y publica bajo el título: «Viagra político», «Las elecciones serán en el 2003 pero los problemas económicos y los de De la Rúa son tales que no cabe duda que el próximo presidente será de la oposición peronista. ¿Pero qué peronista? La liberación de Menem ha disparado una lucha feroz por la candidatura de su partido. Menem ha perdido apoyo debido a la corrupción que acompañó sus diez años de gobierno y por su legado de deuda pública dejado a De la Rúa que ha arrastrado al país al borde del default. A pesar de lo que se crea de él, es el único verdadero líder hoy por hoy en la Argentina. Todos le temen. Posiblemente no logre llegar a ser candidato pero tiene mucha influencia. Además, se beneficia de la fragmentación de su partido».

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