23 de septiembre 2008 - 00:00

La propuesta nació en Navidad. Ahora, ¿viene turno del INDEC?

Hernán Lorenzino
Hernán Lorenzino
Hubo una ingeniería financiera, pero también política para el armado de la salida total del default de la Argentina. El nacimiento surgió de un fondo exterior, el Gramercy Fund, y un abogado argentino, que idearon una alternativa para eludir lo que aparentaba ser más complejo: la negativa del gobierno argentino de reabrir la oferta a bonistas y una ley que lo impide. Ese primer contacto fue tras la Navidad de 2007, en EE.UU. A partir de ese encuentro se sumó Barclays y semana tras semana se iban interesando tenedores de bonos en default, básicamente los grandes en Estados Unidos.

El diseño de la propuesta se fue delineando de la mano de los contactos que se iban manteniendo con acreedores. Había un sinfín de restricciones, pero las más importantes eran las siguientes: 1) no debía ser mejor que la efectuada en el canje de 2005; 2) debía, al mismo tiempo, satisfacer a que bonistas abandonen camino judicial y acepten la nueva oportunidad; 3) debería dejar políticamente bien posicionado al gobierno para lo cual se decidió que la oferta fuera de bonistas al país (no en sentido inverso) y que incluyera un pago en efectivo a la Argentina. Después vinieron algunos inconvenientes. Hubo grandes fondos como, por ejemplo, el Constellation Fund, que rechazaron ese pago cash. No tenían liquidez. Poseían u$s 500 millones en papeles en default. Pero se les fue hallando una solución a esos problemas puntuales. Además, como ocurrió en la oferta de canje en 2005, se produjo el efecto manada: al ver que más fondos firmaban el compromiso previo que acercaba Barclays con la oferta, más se destrababan otras aceptaciones.

Todo podía haberse cerrado antes, pero el conflicto con el campo desatado en marzo hizo postergar las presentaciones al gobierno argentino. A partir de julio volvieron a efectuarse acercamientos al gobierno con el desfile de presentaciones. El mapa estaba planteado de la siguiente manera: de los u$s 20.000 millones de bonos en default, se estima que hay s 2.000 millones que son «hostiles natos». Son fondos buitre que al igual que en otros canjes apostarán a cobrar sin quita todo lo adeudado. Hay otros u$s 4.000 millones en Italia, u$s 2.000 millones en inversores minoristas y lo jugoso son los u$s 12.000 millones en poder de fondos, hedge funds, bancos y otros inversores institucionales. A partir de allí sobrevinieron en Buenos Aires las reuniones secretas en countries, quintas del conurbano. Se evitaban contactos de banqueros con funcionarios ante el temor de filtraciones. El jefe de Gabinete, Sergio Massa, el jueves pasado por la noche ya tenía, al igual que el secretario de Finanzas Hernán Lorenzino, los lineamientos principales de la oferta de bonistas al gobierno. El domingo a medianoche seguía en conversación telefónica con Cristina de Kirchner ya en Nueva York la forma del anuncio.

Por delante queda nada más que el INDEC. Y sobre ello podría ya estar trabajándose. Incluso no se descarta que en octubre debute este escalón ante lo que es una oportunidad única: ¿qué mejor que informar la inflación real que cuando es un porcentaje bajo? En el corriente mes, el alza de precios al consumidor real sería de 0,5%. Increíble, pero real fruto de la caída internacional en el precio de las materias primas, la menor actividad doméstica y factores como siempre estacionales. También octubre podría dar una oportunidad similar. Lo que está claro es que el cambio recién está comenzando y en menos de dos meses se decidió el pago total de la deuda con el Club de París y ahora se encamina el gobierno a dar una solución a bonistas. Las reservas internacionales incluso podrían verse inalteradas con el pago a países acreedores, dado que el nuevo cash que aportarán bonistas en default podría destinarse a tal fin.

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