«Si se sigue demorando el inicio de las obras del nuevo pabellón auditorio, podríamos decidir no hacerlo: no se olvide de que no somos los dueños del terreno, sino apenas concesionarios, y nos quedan menos de 20 años de usufructo.» La inversión prevista en ese proyecto ronda los u$s 22 millones, y en la construcción trabajarían unas 2.000 personas.
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Preocupado por la vigencia de una medida cautelar dictada por el juez Norberto Gallardo, Guillermo Coldesina, directivo de La Rural SA, explicó que entre autorizaciones, licitación de la constructora y período de construcción, las obras del nuevo pabellón -que se ubicará donde hoy existe un pozo- «demorarán un par de años, pero sólo a partir de que nos permitan hacerlas», agrega el ejecutivo. En diálogo con este diario, Coldesina reveló que habían llamado a un concurso con la Sociedad Central de Arquitectos para el diseño del nuevo pabellón, luego de lo cual desistieron ante el gobierno porteño de construir cines y un centro comercial en ese espacio sobre la calle Darregueyra. «Nunca tuvimos intención de hacer cines ni un shopping, pero, como éramos los continuadores de la firma Ogden Rural -que sí quería levantar un shopping-, debimos dejar asentada nuestra renuncia. A cambio de dejarnos hacer el centro de convenciones y espectáculos allí, el gobierno nos exigía abrir la calle Darregueyra, remodelar la Plaza Italia y otras obras que aceptamos hacer sin problemas. Sin embargo, tres legisladores porteños -a título personal- consiguieron que el juez Gallardo les otorgara una medida cautelar que no nos permite avanzar con las obras», relata Coldesina.
La medida fue apelada, el juez recusado por «enemistad manifiesta» y los trabajos nunca se iniciaron. El ejecutivo asegura: «El nuevo predio es más chico que otros pabellones que ya tenemos y no supera la altura del Frérs, que es la máxima permitida. Allí, por ser un espacio de alta tecnología y sin columnas, será posible hacer desde una convención hasta un partido de tenis o un recital, o sea, nada fuera de lugar».
El predio ferial de Palermo, que fue reabierto el martes, había sido clausurado por el mismo juez Gallardo la semana pasada, por la denuncia de un vecino que se quejaba de que el pozo podía resultar una fuente de contaminación. Sin embargo -cuenta Coldesina-, «al verse involucrado en una cuestión que le era ajena, desistió de la demanda. El vecino nos contó que, en realidad, su intención era obligar al Gobierno de la Ciudad a permitir el inicio de las obras, porque no sabía que están paradas por una medida judicial. Lo único que nos pidió es una constancia ambiental de que el pozo no es una fuente de alimañas, y se la dimos», agrega el empresario. Por ahora, si bien no podrán erigir el predio, tampoco utilizarán el pozo durante la Exposición Ganadera como pista para vehículos 4x4, tal como se había hecho en las tres ediciones anteriores. «Creemos que es mejor hacer actividades que no hacerlas, pero tampoco queremos poner en peligro la exposición tradicional», confiesa.
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