En la nota del lunes comentamos que los dos grandes motores del mercado bursátil (desde ya que no los únicos) son en estos días los buenos balances o los anuncios de fusiones y adquisiciones. Es así que ayer bastó que Merck y Halliburton anunciaran que sus ganancias del último trimestre superaban lo esperado por los analistas ( también elevaron su proyección para los próximos tres meses) y que Transocean y GlobalSantaFe participaran de su próximo "casamiento" (con un valor de u$s 53.000 millones serán la mayor empresa del mundo para la explotación petrolera marítima y la segunda en exploración terrestre), para que el Dow borrara de un plumazo lo cedido en la última semana trepando 0,67% a 13.943,42 puntos.
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Claro que éstas no fueron las únicas noticias: el banco Barclays incrementó su oferta por el ABN Amro a u$s 93.000 millones (para esto le pidió dinero al gobierno chino, una operación en la que podría haber entrado el Dr. Fausto), Nokia-Siemens-Network estaría por ofrecer u$s 7.000 millones por Tellab; Cerberus pagará u$s 4.000 millones por United Rentals; Hewlett Packard desembolsará u$s 1.600 millones por Opsware, etc. (hace tiempo que no tenemos un lunes con tanta actividad en el frente de M&A).
Dejando de lado la pobre recepción que tuvieron en el "after market" los estados contables de American Express y Texas Instruments (atención que esto es una noticia que repercutirá hoy y podría ser balanceada o potenciada con los números que difunda AT&T antes de la apertura) y dado que el resto de los balances que se conocieron no presentaron una dirección unívoca, es razonable pensar que el optimismo de los inversores se alimentó principalmente de las noticias del frente corporativo.
Si sumamos el nuevo récord de baja del dólar frente al euro (u$s 1,3801) y la resistencia de la tasa libre de riesgo a trepar encima de 5 por ciento (quedó en 4,964% anual), si alguna sensación queda de lo vivido ayer es que la suba no dejó "inercia" suficiente para hoy como para augurar un arranque en ninguno de los dos sentidos.
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