Anoche, un grupo de bancos extranjeros con fuerte presencia en la plaza local definía los detalles de un crédito por u$s 3.000 millones al país como mínimo a tres años de plazo. La noticia trascendió a pocos minutos del cierre de las operaciones del mercado y fue lo que gatilló una mayor compra de títulos locales. Hoy antes de las 10.30 Domingo Cavallo haría el anuncio respectivo antes de la apertura de los mercados locales que esperan con ansiedad la noticia. Incluso hay u$s 500 millones adicionales que podrían anunciarse junto a este multimillonario paquete financiero. Pero ayer la jornada estuvo cargada de tensas reuniones en el Banco Central y el Ministerio del Economía. Primero el secretario de Finanzas, Daniel Marx, fue quien concurrió al despacho del titular del BCRA, Pedro Pou, para lograr que autorice una reducción de encaje o requisitos de liquidez de bancos (es el porcentaje de los depósitos en bancos que se mantiene inmovilizado para ser utilizado en caso de corridas) y con ese dinero liberado, los bancos compren el nuevo título de deuda argentino.
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La resistencia del titular del BCRA tenía consistencia: los requisitos de liquidez son para dar solvencia al sistema financiero y cuanto menos haya, menos respaldo existe. «Mi función en el Banco Central es garantizar que el sistema financiero argentino sea sólido y que funcione la Convertibilidad. No es cubrir los agujeros del sector público», respondía Pou ante cada llamado que recibía presionando para su visto bueno al financiamiento que necesitaba el gobierno.
Finalmente el acuerdo se habría alcanzado cediendo cada parte en las negociaciones. Ni reduciendo los encajes en la forma y monto que solicitaba Cavallo, ni manteniéndose inalterable la posición de Pedro Pou. Pero la relación ya estaba rota y duró poco el respaldo que Cavallo le dio a Pou en el acto del Banco Nación cuando anunció detalles de su plan para reactivar. Ayre por la noche lo acusó de ser el culpable de la recesión actual en un acto público (ver nota aparte).
Los directores del Banco Central estaban ayer por la tarde a la espera de una convocatoria de Pou a reunión de directorio para tratar el tema que finalmente, dada la demora en llegar las partes a un acuerdo, no pudo concentrarse. La no resolución del enfrentamiento era negativa para Cavallo y Pou, los dos sectores en pugna. Sin el dinero para financiarse, los mercados se derrumbarían, el gobierno entraba en crisis y arrastraba al Banco Central en la misma.
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