Una de las ventajas con las que cuenta el mercado norteamericano es el fervor patriótico de sus ciudadanos, que en días como el de ayer, además de festejar, salir de picnic y mirar los fuegos artificiales por la noche, parecen reflexionar en lo que es ser norteamericano, y en cómo serlo un poco más. Por esto (al menos así reza la tradición bursátil), el día posterior al 4 de julio suele ser habitualmente una jornada alcista en Nueva York. La verdad es que como viene el negocio de la intermediación en el mercado de capitales, un poco de patriotismo no viene nada mal. Básicamente, el negocio de los agentes se apuntala en tres patas: 1) la intermediación pura, 2) las actividades de banca de inversión (subdividida en M&A, e IPO), y 3) la actividad de cartera propia. Respecto de la primera, hay que hacer frente a la caída de los volúmenes operados, que se han reducido en más de 30% a lo largo de este año. Sobre la segunda, el negocio se ha reducido en casi 50%. De los casi u$s 2 billones (latinos) de dólares que se negociaron durante el primer semestre del año pasado en actividades de fusiones y adquisiciones en todo el mundo, este año apenas si se llego a u$s 905.000 millones. En los EE.UU., la merma fue menos significativa, pero de todas formas apenas si se alcanzó 42% de lo negociado a junio de 2000. La otra gran variante de esta rama de la industria que es la colocación de ofertas iniciales, si se salvó de la extinción fue gracias a la escisión de algunas empresas, pero realmente no existió nada excitante para los inter-mediarios. La tercera pata es, entonces, la que queda sosteniendo la mesa. Aquí, por el lado de la inversión en acciones, es muy poco lo que se puede decir de positivo. Apenas las apuestas a la punta corta de la tasa de interés en bonos del Tesoro norteamericano y algunos juegos apostando a que la curva de rendimientos tomaría una forma más "normal" han sido capaces de generar ganancias. Del resto de las estrategias, en su mayoría sólo se puede hablar de pérdidas. Pero así como ha sido un mal año para los agentes (peor incluso que 2000), también lo ha sido para los demás participantes del negocio, las Bolsas y en particular los proveedores de información financiera, que han visto reducir el número de terminales instaladas (casi la única excepción aquí son las ECN y sus controlantes). Con este panorama detrás, se entiende por qué la presión por "vender mercado" es hoy la más grande de los últimos 20 años, ya sea de parte de intermediarios, Bolsas o proveedores de información financiera. En este panorama sólo se puede decir: cuidado, los "Curros Brothers" salieron a la cancha con los botines de punta.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario