11 de octubre 2005 - 00:00

Las automotrices y la imprevisión

Las automotrices y la imprevisión
Como la industria del acero en su momento y otras tantas antes que ella, las automotrices norteamericanas no parecen haber sido capaces de adaptarse a los tiempos que corren. Claro que mientras el precio de la energía se mantenía acotado, esto no se notaba demasiado dado el inmenso peso específico de la industria. Pero cuando hace casi un año, el precio del petróleo salió disparado más allá de casi cualquier previsión, la verdadera situación de obsolescencia se fue revelando. La aplicación de la autopartista Delphi al capítulo 11 -convocatoria de acreedores- no debe considerarse entonces como una verdadera sorpresa a pesar de superar cualquier otro pedido similar en la historia, y a pesar de que las acciones de la empresa se desplomaron 50%. Si bien algo más alejada como posibilidad, tampoco deberíamos sorprendernos si en algún momento General Motors (sus acciones cayeron casi 7%, S&P le bajó la calificación de la deuda a nivel «chatarra» y casi todas las casas de Bolsa aconsejaron ayer vender sus acciones) se ve obligada a recurrir al mismo procedimiento. Por suerte, no todas fueron malas, por ejemplo, el petróleo alcanzó a caer a u$s 60,55 en lo mejor del día, y a pesar de que se afirmó ligeramente hacia el cierre, existe cierto consenso de que el desplome que vimos la semana pasada podría continuar. La tasa, en una sesión de muy poca actividad (por el Columbus Day), se mantuvo casi sin cambios y el dólar se mostró firme ante el yen y el euro. Por el lado de las cotizantes, Merck, Wal-Mart e IBM eran quienes lideraban los atisbos de suba que tuvimos en las Blue Chips. Claro que esto no alcanzó para cambiar los ánimos.

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