Si bien lo que ocurrió el viernes no fue decisorio en el saldo semanal, al menos indicó el sentido de los resultados. Siguiendo el juego de cambio de sillas (en el que al final el resultado parece ser que todos pierden) esta vez le tocó a los papeles tecnológicos quedar del lado ganador con una insignificante suba de 0,02%, mientras que los blue chips tuvieron un respetable retroceso de 1,51%. Coronando esto, la tasa de los treasuries a 10 años retrocedió 0,6% a 5,098% anual en tanto que el extremo más corto de las notas a 2 años se desplomó 2,1% para quedar en 3,875% anual (tal vez fruto de las nuevas emisiones a 4 semanas que comenzará a colocar en breve el Tesoro). El dólar tuvo un comportamiento dispar, retrocediendo 0,57% ante la moneda europea que trepó a 87,67 centavos de dólar y ganó terreno ante el yen que cerró en 123,45% por billete norteamericano. Por el lado de los bienes físicos las señales no fueron de lo mejor ya que el precio del oro subió 1% negociándose en u$s 266,2 la onza en tanto el petróleo trepo más de 5% para quedar en u$s 26,97 por barril. De alguna manera y mirando hacia atrás al cúmulo de malas noticias que recibió el mercado, las cosas no salieron tan mal. Por lo pronto, el anuncio que el PBI norteamericano creció al ritmo más lento de los últimos 8 años, (y que para cuando se realice la próxima revisión podría incluso mostrar un decrecimiento). Por otro lado, los números que descubrieron los balances de las empresas fueron posiblemente los peores de los últimos 10 años, especialmente para el sector de telecomunicaciones y fibras ópticas. Con prácticamente 75% de las empresas que componen el S&P 500 habiendo reportado sus números, la caída promedio en las ganancias es de 17%, la peor desde 1991. De hecho hacia el futuro las cosas no son mucho mejores, ya que si bien las advertencias sobre los números del tercer trimestre son menos duros de lo que fueron para el segundo, el número de empresas avisando que las cosas no vienen bien alcanzó hasta ahora un número récord. Como están las cosas, más que la caída de 0,37% que tuvo el Dow durante el viernes cerrando en 10.416,67 puntos, o la mejora de 0,33% del NASDAQ, lo que refleja el sentimiento de los inversores es el número de acciones negociadas que apenas llegó a 1.000 millones en el mercado tradicional y 1.570 millones en el electrónico. Para el futuro, se está polarizando cada vez más la opinión entre quienes afirman que ya llegamos al fondo del pozo y sólo resta esperar que emprendamos el camino de crecimiento pleno hacia el cuarto trimestre y quienes dicen que lo peor aún no llegó.
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