Las noticias fueron pésimas. En primer lugar la quiebra de Enron. La empresa no era de las mayores de los Estados Unidos. Pero su quiebra es la mayor en toda la historia, aunque más que quiebra debiéramos de hablar de su vaporización. Una empresa que hace un mes valía algunos miles de millones de dólares, hoy ha desaparecido dejando un agujero negro del que nadie sabe muy bien cuál es su profundidad.
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Si bien las pérdidas que tendrán los tenedores de bonos y las entidades financieras que les concedieron créditos normales serán significativas, al menos están acotadas. El problema se presenta por el tipo de actividades de la empresa, el mayor usuario en derivativos sobre energía y tiempo del mundo. De hecho había creado hace poco su propio mercado electrónico para esto. Se sabe que las empresas aseguradoras enfrentan una pérdida de u$s 3.500 millones que el JP Morgan tenía una exposición por u$s 6.300 millones, el Barclays u$s 4.000 millones y el Citibank u$s 800 millones, sólo para mencionar unas pocas entidades. De a poco iremos conociendo más detalles sobre lo que sera un proceso que puede durar más de una década para resolverse íntegramente. Por lo pronto ayer los directivos de la firma le iniciaron una causa a Dynegy, la empresa que estuvo a punto de comprar Enron una semana atrás y que decidió retirarse, reclamando u$s 10.000 millones en concepto de daños. Curiosamente Enron trepó 53% y Dynegy perdió 10%. Por si esto no alcanzase hubo que enfrentar el malestar que generó lo que para las calificadoras y gran parte del mercado es el default virtual de la Argentina, el recrudecimiento de la violencia entre israelíes y palestinos, y los rumores sobre un posible acuerdo entre Rusia y la OPEC que elevó el precio del petróleo. Mirando para atrás, el mercado se mostró firme retrocediendo sólo 0,895 para quedar en 9.763,96 puntos. Informate más
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