Lavagna ahora quiere castigar a bancos que no den créditos
El equipo económico está preparando nuevas medidas para que vuelva ya el crédito a público y a empresas. Hoy en una reunión de Roberto Lavagna con entidades del campo, bancos y la Unión Industrial, se definirán los alcances. Puntualmente quieren penalizar a los bancos que tengan dinero inmovilizado o exceso de liquidez, con el objetivo de que lo destinen al «sector productivo». Obligarían a entidades financieras a cancelar redescuentos (deudas que mantienen con el Banco Central) con ese excedente, si no lo prestan al sector privado. Es dirigismo en nueva versión. Bancos tienen liquidez hoy para pagar amparos, hacer frente a un posible fallo de la Corte que redolarice depósitos o para devolver dinero a ahorristas si súbitamente quieren pasarse al dólar. Tampoco hay importante demanda de crédito. Las empresas están ya fuertemente endeudadas o bien o dudan de invertir (más con dólar alto actual). Alto porcentaje de empleados mantiene el temor de perder puestos de trabajo y no se endeuda. Además, es riesgoso porque en definitiva la liquidez en bancos es dinero de ahorristas, y la puesta en marcha de esta medida puede hacer frenar el actual crecimiento de los depósitos en cuenta corriente y plazo fijo.
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• Amparos
La realidad del sistema financiero hoy es totalmente diferente a la que apunta este proyecto. La liquidez que tienen hoy los bancos es para hacer frente a los amparos al «corralito» que aún persisten, un eventual y súbito retiro de depósitos de ahorristas para pasarse al dólar (más ante la inminencia de elecciones) y la posibilidad de una redolarización de depósitos por la Corte. Tampoco hay mucha «sobreliquidez» para que Lavagna redirija. Los plazos fijos se hacen a un promedio de 35 días.
Del otro lado del mostrador no hay desesperación por salir a buscar crédito. La persona que tiene trabajo aún está temerosa de perderlo y no poder pagar. La empresa que está viendo incrementar sus ventas, no sale a reinvertir y menos con un dólar alto. Otras, la gran mayoría, están sufriendo aún los costos de la devaluación con una pesada carga financiera que ya arrastran previamente.
De hecho, una reducción de encajes o requisitos de liquidez, -una medida que sería lógica con depósitos en pesos y el Central con la posibilidad de emitir libremente- hoy no funcionaría: los bancos están «sobreencajados», precisamente por precaución para poder devolver a ahorristas depósitos ante un súbito fin del «veranito».



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