13 de febrero 2003 - 00:00

Lavagna ahora quiere castigar a bancos que no den créditos

El equipo económico está preparando nuevas medidas para que vuelva ya el crédito a público y a empresas. Hoy en una reunión de Roberto Lavagna con entidades del campo, bancos y la Unión Industrial, se definirán los alcances. Puntualmente quieren penalizar a los bancos que tengan dinero inmovilizado o exceso de liquidez, con el objetivo de que lo destinen al «sector productivo». Obligarían a entidades financieras a cancelar redescuentos (deudas que mantienen con el Banco Central) con ese excedente, si no lo prestan al sector privado. Es dirigismo en nueva versión. Bancos tienen liquidez hoy para pagar amparos, hacer frente a un posible fallo de la Corte que redolarice depósitos o para devolver dinero a ahorristas si súbitamente quieren pasarse al dólar. Tampoco hay importante demanda de crédito. Las empresas están ya fuertemente endeudadas o bien o dudan de invertir (más con dólar alto actual). Alto porcentaje de empleados mantiene el temor de perder puestos de trabajo y no se endeuda. Además, es riesgoso porque en definitiva la liquidez en bancos es dinero de ahorristas, y la puesta en marcha de esta medida puede hacer frenar el actual crecimiento de los depósitos en cuenta corriente y plazo fijo.

El equipo económico está definiendo una serie de medidas para intentar que vuelva el crédito bancario a público y empresas. El proyecto está siendo delineado en el Ministerio de Economía y apunta a establecer una serie de penalidades a los bancos que mantengan dinero inmovilizado en lugar de salir a prestar al sector privado.

El tema será tratado hoy por la tarde en la convocatoria que hizo Roberto Lavagna a las diferentes entidades del campo, los bancos nucleados en Abappra y a la Unión Industrial. Concretamente, repetirán la maniobra de querer redirigir -al «sector productivo»- el dinero hoy de los bancos (en realidad de los ahorristas).

La iniciativa es la siguiente:

• En Economía destacan que el sistema financiero debe partirse en dos, con el stock de créditos y depósitos de la crisis y los que surjan del nuevo flujo de dinero que está ingresando a las entidades.

• Es en este último punto sobre el que se quiere concentrar las medidas. Si un banco -por el nuevo dinero que ingresa de ahorristas- tiene un exceso de liquidez o dinero sin prestar (el límite está por definirse), se lo castigará obligándolo a que cancele redescuentos (ayuda financiera recibida del Banco Central durante la corrida bancaria de 2001). Para los que no tienen redescuentos pendientes de pago se está diseñado otro tipo de penalidades, como reducirles el tope a las tenencias en dólares. Hoy los bancos que mantienen dinero inmovilizado en el Central reciben un interés de 1,5% anual, y otra alternativa es reducir más esa tasa.

• Del Banco Central no están obteniendo aún el visto bueno indispensable. Tres veces por semana hay reuniones entre la cúpula del BCRA -Alfonso Prat-Gay y Pedro Lacoste- con Lavagna y su secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen.

• Amparos

La realidad del sistema financiero hoy es totalmente diferente a la que apunta este proyecto. La liquidez que tienen hoy los bancos es para hacer frente a los amparos al «corralito» que aún persisten, un eventual y súbito retiro de depósitos de ahorristas para pasarse al dólar (más ante la inminencia de elecciones) y la posibilidad de una redolarización de depósitos por la Corte. Tampoco hay mucha «sobreliquidez» para que Lavagna redirija. Los plazos fijos se hacen a un promedio de 35 días.

Del otro lado del mostrador no hay desesperación por salir a buscar crédito. La persona que tiene trabajo aún está temerosa de perderlo y no poder pagar. La empresa que está viendo incrementar sus ventas, no sale a reinvertir y menos con un dólar alto.
Otras, la gran mayoría, están sufriendo aún los costos de la devaluación con una pesada carga financiera que ya arrastran previamente.

De hecho, una reducción de encajes o requisitos de liquidez, -una medida que sería lógica con depósitos en pesos y el Central con la posibilidad de emitir libremente- hoy no funcionaría: los bancos están «sobreencajados», precisamente por precaución para poder devolver a ahorristas depósitos ante un súbito fin del «veranito».

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