El Banco Nación, por orden del ministro Lavagna, saliófuerte a comprar dólares en el mercado cambiario; a tal punto que en las últimas jornadas intervino con más intensidad que el propio Banco Central. Ya era notoria la actividad de la entidad que preside Felisa Miceli desde los primeros días del año, pero en las últimas ruedas salió decididamente a sostener el precio de la divisa ante el aluvión de dólares que están ingresando en el país los exportadores.
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Por lo pronto, el Tesoro nacional está, paralelamente, con un aluvión de pesos. Por ello es que el Nación actúa por cuenta y orden del Tesoro más que como posicionamiento propio. El superávit de caja de enero será de más de $ 1.200 millones en forma holgada, producto de dos factores: hay menor gasto ya que en diciembre pasado se pagaron en forma anticipada los aguinaldos a estatales y jubilados y hay más ingresos por el pago de aguinaldos en el sector privado, que incrementa la recaudación previsional. Por IVA, este mes se recaudarán cerca de 2.300 millones de pesos y de retenciones a las exportaciones, más de $ 800 millones.
Daría lugar a la esperanza este accionar de que el gobierno, sabiamente, en lugar de incrementar gastos con los ingresos excedentes sale a posicionarse en dólares, para atender futuros compromisos. O incluso mantener su deseo de dólar alto. Pero trascendió que esto sólo apunta, en principio, a acumular divisas para pagar intereses del BODEN 2012 en febrero y giros a organismos internacionales.
•Agresividad
En el mercado se asegura que las compras del Nación ya totalizan cerca de u$s 200 millones en lo que va del mes, con intervenciones diarias cercanas a u$s 40 millones en las últimas jornadas frente a los u$s 35 millones del Banco Central. Pero uno de los elementos que llama la atención en la plaza cambiaria es la agresiva forma en que el Banco Nación sale a comprar divisas. Opera de la siguiente manera, que en la jerga se denomina «agredir la pantalla»: en el SIOPEL (del Mercado Abierto Electrónico), los operadores ingresan precio de «bid» y de «offer», según su intención (vender o comprar); el Nación en lugar de indicar el precio al que está dispuesto a comprar dólares y esperar que alguien del mercado acepte su propuesta, directamente «sacude» (o hace «hit») a quien está ofreciendo vender divisas en pantalla. Tiene su costo el «agredir la pantalla» ya que de la otra manera, marcando precio y esperando, podría obtener el mismo resultado a un centavo menos de costo. El Banco Central, por ejemplo, opera con diferente estrategia, aunque claramente con intereses también diferentes. Al Nación habitualmente se lo ve comprando dólares directamente a exportadores y hasta con corredores cambiarios. Lo concreto es que el aluvión de pesos que hay en el Tesoro por el mencionado superávit fiscal de más de $ 1.200 millones en enero, se da en toda la plaza financiera: a grandes inversores por dinero a 30 días se paga sólo 0,5% anual de interés.
El interrogante pasa por saber hasta qué punto la dupla Central-Nación (o Prat-Gay-Miceli) sigue interviniendo fuerte en la plaza cambiaria. Lo de Miceli es más limitado, ya que tiene ese techo de $ 1.200 millones en enero y no tiene la máquina de impresión de billetes. El techo de Prat-Gay es limitado también, es el programa monetario y las metas acordadas con el FMI (en cuanto a inyección de pesos y su impacto en la inflación), aunque mucho más alto que el de Miceli. A mediano plazo puede seguir el aluvión de pesos y frenar bajas del dólar.
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