Lavagna rechaza compensar a los bancos por los amparos
El ministro Roberto Lavagna congeló ayer todas las definiciones sobre la redolarización de depósitos. Concretamente, no entregará bonos a ahorristas hasta que la Corte no se expida sobre el tema en concreto. Gana tiempo: apuesta a que el fallo sobre el reclamo de un ahorrista pesificado (el caso Beratz) no ocurrirá en las próximas tres o cuatro semanas. Tampoco Lavagna quiere ahora compensar a los bancos por los amparos al «corralito» que ya pagaron las entidades a 160.000 ahorristas. Inclusive el ministro de Economía ayer se negó a recibir a las dos agrupaciones de bancos (ABA y Abappra), derivando el tema a una subsecretaría. El único interrogante hoy pasa por la cantidad de amparos que los jueces siguen otorgando a ahorristas. El temor oficial y de los bancos es que aumenten tras el fallo redolarizador de la Corte. Sólo si crecen bruscamente -más de $ 35 millones por día-, podría gatillar decisiones como el bono compulsivo a ahorristas. La realidad es que el funcionario no quiere firmar ya resoluciones clave, en particular la compensación a bancos por u$s 5.200 millones, ya que desconfía de la cifra reclamada por las entidades y sin importar que ello sea una condición del miniacuerdo firmado.
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Como los bancos pagan todos sus depósitos «acorralados» según el ajuste por inflación, pero en buena parte de los créditos se eliminó el CER, esto produjo un quebranto adicional en los balances (ver aparte).
En el compromiso asumido con el FMI se estipula que las compensaciones por eliminación del CER y amparos tendrán una cifra máxima de 17.000 millones de pesos. En cambio, los primeros trascendidos calcularon la cifra en unos u$s 2.640 millones, es decir, unos 8.400 millones de pesos, la mitad de lo que se mencionaba en el acuerdo. En la reunión ni siquiera se habló de las medidas que se podrían tomar en caso de que la Corte defina la redolarización de los depósitos del público. Se estima que el efecto fiscal de emitir bonos para compensar a las entidades sería por lo menos de u$s 3.000 millones, considerando exclusivamente la despesificación de los depósitos del «corralón».
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, salió después a aclarar que no piensa en la emisión de un bono compulsivo (ver aparte). Los banqueros, por su parte, siguen reclamando que el Estado tome algún tipo de intervención ante la catarata de reclamos que se espera de los ahorristas.
En cuanto a los amparos, los bancos reclaman que el Estado los compense por haber pagado más de $ 12.000 millones de depósitos según la cotización libre del dólar (ayer cerró el $ 3,17), cuando en realidad ellos asumieron obligaciones hasta $ 1,40 más CER e intereses de 2% anual.
Por lo tanto, el gobierno debería pagar a los bancos la diferencia que existe entre los $ 2,04 del depósito pesificado y los $ 3,17 del dólar libre, o sea, $ 1,13 por cada dólar depositado originalmente por el ahorrista.
Tanto Heller como Vicens destacaron ayer que todavía no culminó el proceso de compensación a los bancos por la pesificación asimétrica, que fue definido a mediados del año pasado. Las entidades deben recibir BODEN 2012 por un monto cercano a los u$s 10.000 millones. Sin embargo, muchas entidades no recibieron aún la totalidad de los títulos, que se mantienen en cuentas indisponibles.




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