4 de febrero 2021 - 00:00

Lechería: falta de rentabilidad presiona suba en los precios

Advierten que la producción de leche lleva seis meses de quebranto, luego de permanecer casi un año y medio en la zona de números positivos.

Las entidades agropecuarias que integran la Mesa de Enlace emitieron un duro comunicado en el que aseguran que la lechería se encuentra en peligro de extinción. El argumento es claro: “Con los $21,36 recibidos por cada litro de leche no se llegan a cubrir los costos de producción”, que según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) oscilan entre $22,5 y $24 por litro dependiendo de la cuenta y el tamaño de la explotación rural.

Esos costos tuvieron un alza interanual del 48% (fundamentalmente por la incidencia del incremento del precio internacional de los concentrados de maíz y soja) y los tamberos recibieron un aumento de precios del 27% que no logró equilibrar las cuentas.

Para Fernando Córdoba, presidente de la Mesa de Productores Lecheros de la Provincia de Santa Fe (MEPROLSAFE), “los costos de producción se dispararon por el valor de la alimentación para el ganado. Hoy la relación histórica de paridad entre dos kilos de maíz y un litro de leche quedó muy alejada de lo que se esta cobrando”.

En la industria láctea la situación también es compleja. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), tuvieron un incremento de costos del 35% durante 2020, y ajustes de precios en promedio del 15% que guardan relación con los programas de precios máximos y cuidados, por lo tanto se genera un retraso del 20% para los precios en el mercado interno. Con este esquema, el mix de consumo doméstico se vuelve más complejo aún porque por un lado existe una asistencia del Estado para los sectores que menos recursos tienen que es donde se consumen más productos básicos (leche y queso crema) y por otra parte, post pandemia se evidencia un deterioro del poder adquisitivo de los segmentos medios de la pirámide de ingresos, que reducen el consumo de productos de mayor valor agregado como yogures o postres. Las industrias venden más productos de baja rentabilidad y muy poco de los productos que más ganancia dejan.

Ante esta situación, las industrias pymes insisten desde hace tiempo ante la Secretaría de Comercio Interior para que quiten más productos lácteos de la lista de precios máximos, algo que podría ocurrir en los próximos días. Con esa flexibilización se podría al menos comenzar a apaciguar la tendencia que llevó a que los productores trabajaran a pérdidas porque mejoraría la capacidad de pago de la industria al tambero. Para revertir es situación, la Dirección Nacional de Lechería trabaja con todos los actores de la cadena para encontrar mecanismos que limiten la suba de costos vinculados a los precios internacionales de los granos, es decir lo que en la práctica hacen las retenciones para generar el “desacople”.

En los próximos días es probable que se empiecen a remarcar en los supermercados los productos de segundas o terceras marcas que, al tener precios máximos en la góndola, llegaron a valer un 50% menos que los de primera marca, algo muy poco habitual. Desde la industria aseguran que estos aumentos podrían ser fundamentales para que esas pequeñas y medianas empresas logren mantener o aumentar la producción para hacer frente a una inminente puesta en marcha de la Ley de Góndolas, porque de nada serviría tener un espacio en el supermercado si luego no se puede llenar con productos que aumenten la oferta para el consumidor.

Daniel Aprile

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