BCRA: nuevo incentivo para que bancos compren Leliq y bajen dolarización

Economía

La autoridad monetaria amplió el límite para la posición neta excedente de Leliq.

No caben dudas de que el directorio del BCRA ante la disyuntiva “deuda” versus “inflación/dólar”, opta por lo primero. Después se resolverá qué hacer con esta bola de endeudamiento, hoy todo es pandemia. Pero de ahí surgen los fantasmas de una versión remix de un nuevo Plan Bonex u otro mecanismo sustituto. Porque el stock de Pases y Letras de Liquidez (Leliq) ya se ha estacionado, cómodamente, por encima de $2,4 billones (poco más que una base monetaria completa). En este contexto no extraña que el BCRA haya tomado dos nuevas decisiones la semana pasada que van en esta línea.

Por un lado resolvió aumentar la tasa mínima para los plazos fijos de hasta $1 millón al 33,06% anual (al elevar el rendimiento de los plazos fijos minoristas en pesos al equivalente al 87% de la tasa de referencia de política monetaria hoy en el 38%). Con el fin de desalentar el ahorro doméstico en moneda extranjera y asegurarse que los agregados monetarios sigan acompañando la expansión monetaria. En julio los plazos fijos privados en pesos crecieron más de $110.000 millones y más de $306.000 millones en el último bimestre. Suman hoy más de $1,9 billones.

Pero por otro lado, y quizás poniendo el foco en algo que gozó de poca difusión, a través de la Comunicación “A” 7077, el BCRA decidió “desalentar” la mayor tenencia de dólares de los bancos a la vez que pudieran además estacionar más liquidez excedente, incluso la que se adicionará si los plazos fijos privados en pesos siguen creciendo, en Leliq.

Esta circular del BCRA establece que “el límite para la posición neta excedente de Leliq se ampliará por la diferencia positiva entre el límite para la posición de contado de moneda extranjera (u$s2,5 millones) o el 4 % de la RPC del mes anterior, el mayor de ambos, y el promedio mensual de saldos diarios de la posición de contado observada, o cero de resultar negativo, del mismo mes”.

En buen romance, es una zanahoria para que los bancos limiten la tenencia de dólares contado al mínimo indispensable para atender las necesidades de caja, a cambio de mejorar sus ingresos financieros. Para tener una dimensión de la posición en moneda extranjera (PGC) de los bancos, el último dato disponible de junio mostró un stock de u$s5.226 millones (aumentó por la suba del stock de billetes a u$s3.444 millones como de divisas). Este stock es conservado por las entidades básicamente para atender los movimientos de los depósitos locales en moneda extranjera y necesidades del mercado de cambios.

“Es una norma que busca que los bancos vendan parte de su posición de dólares contado. Cuanto menor sea esa posición más pueden pasar de Pases a Leliq y aumentar así su rentabilidad”, explicó a este diario Pablo Curat, exdirector del BCRA, quien estima que la mayor parte del traspaso será de los Pases que rinden menos que las Leliq y los préstamos. Vale señalar que el BCRA le paga a los bancos una tasa del 19% anual por los Pases pasivos a un día de plazo y de 38% por las Leliq que son a 7 días. En lo que va del año el BCRA ya pagó intereses por más de $358.000 millones. Para Rodrigo Álvarez, de Analytica, ambas resoluciones del BCRA son un premio para los bancos que tienen una posición en dólares inferior al máximo permitido, o sea, es un premio para que los bancos que tienen menos posición en dólares estén menos dolarizados, que puedan integrar más Leliq, así les genera más rentabilidad y desincentivan la dolarización.

Por su parte Curat considera que hoy el problema es el retraso en el acuerdo de la deuda externa, por lo que estas medidas pueden ayudar en algo pero son un instrumento muy limitado, para comprar un poco de tiempo.

Dado que la emisión seguirá al dente por varios meses y como la probable futura demanda de crédito no será lo suficientemente agresiva como para absorber semejante nivel excedente de liquidez, el stock de deuda remunerada del BCRA continuará su ascenso, hasta que se reinicie algún circulo virtuoso por el cual la demanda de dinero crezca sostenidamente y/o se active un boom crediticio. Hasta tanto, y una vez resuelto el tema del canje con bonistas, todo seguirá encapsulado en la bóveda de las Leliq.

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