2 de diciembre 2008 - 00:00

Les voy a contar algo, dijo Paulson

...Y el señor alto, calvo, con sus gafas asentadas sobre las narices, decidió hacer la «gran revelación»: Estados Unidos está en recesión, desde diciembre de 2007. En lo que ya parece una macabra estrategia, de dejarle «tierra arrasada» al gobierno entrante, fue demasiada coincidencia que los mercados contestaran a sus palabras: cayéndose como un piano, desde el Empire. Y diciembre -mes sumamente adicto a las alzas, en nuestro mercado al menos- tuvo que debutar con un regio orificio en la línea de flotación, en todos los índices mundiales. A partir, como siempre, del desplome en Wall Street y que andaba derrapando más de 5%, al momento de concluir los demás.

El Bovespa copiaba con exactitud esa baja, también 5 por ciento de caída. Siendo para nuestros «mervales» un tanto más amplia la erosión del día. Casi 7 por ciento en el Merval clásico, un puntito menos en la nómina local (sin las petroleras).

Un mínimo de «919» unidades y máximo de «994», viéndose un cierre en los «925» y mucho más cercano al piso intradiario. Sin posibilidad de defensa alguna, porque la primera rueda de diciembre resultó bien «negra», solamente se podía desear: que la paliza, terminara pronto.

El desarrollo, y los números de complemento a la caída de los precios, resaltaron la ausencia de asimilación y el paso al costado de los compradores. Solamente con $ 51 millones, se produjo semejante tajo en el Merval, destruyendo todo el período alentador de la última semana de noviembre (donde se trepó 20%).

Ayer, volvió el desaliento en el mundo, y habrá que estar dispuestos a seguir oyendo «malas nuevas». O hasta «malas viejas», como las que saca Paulson del archivo y que -oportunamente- fueran ocultadas a la opinión pública. La Bolsa, aturdida.

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