Llegó la réplica y era presumible

Economía

Que siempre hay que desconfiar de las reacciones, de los «rebotes» inmediatos que se generan detrás de un gran impacto, tuvo ayer otra muestra general. Y no podía tomar por sorpresa, porque responde exactamente a la ortodoxia y a la historia de los mercados. Pero, la desprolijidad inmensa en que quedan las distintas napas inversoras cuando un meteoro las ataca, deja un mar revuelto que no se puede encalmar velozmente. Detrás del repunte del miércoles reaparecieron en la víspera los descensos, y lo mejor que puede decirse es que los términos fueron mucho más suaves. Tanto Dow, como Bovespa, trataron de defenderse de nuevas posiciones en venta, arribando a nuestro medio la corriente depresiva con magnitud superior. A tal punto que, en el peor momento de la rueda, se perforó el piso de los «2.000» puntos, para hacer pie en los «1.975» y llegando a un piso que no había reconocido en el primer impacto, el martes. Después, un principio de repunte y el máximo de 2.067, con final más apagado y en los 2.038. Esto fijó 1,40% de descenso Merval. Bastante más, el doble, que en lo referentes habituales.

  • Menos volumen

  • El total realizado en acciones sufrió un descender notorio, de los $ 132 millones del martes a los $ 124 millones del miércoles, baja a los $ 94 millones de efectivo ayer. Ya sin líderes sólidas en el listado, con Tenaris en retroceso de 1,14% en precios y negocios por menos de la mitad anterior -282.000 papeles- el nuevo embate bajista abordó prácticamente todo el Merval.

    Una semana muy turbulenta y que dejó traumatismos en todo tipo de cartera. Nada está claro en el escenario, ni mundial ni local, por lo que no puede extrañar que los desarrollos resulten inconexos: eslabones perdidos y sujetos a un destino de cada día. Se verá cómo remata el período, con la rueda de hoy que concita incertidumbres: y sólo eso. La Bolsa, compungida.

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