22 de septiembre 2006 - 00:00

Lo malo, la sequía

La falta de lluvias, en muchos casos más de tres meses sin marcas importantes, azota el norte y el centro del país y algunas áreas bonaerenses. En ganadería y trigo se perderán $ 500 millones por mortandad de animales y menores rendimientos. Ganaderos deben invertir para mantener su stock, y los precios de los insumos básicos despegaron. En trigo, se perdería un millón de toneladas. La cosecha próxima apenas llegaría a 13 millones y presionaría la suba de precios. Es una señal de alerta para un sector clave en la economía.

Extensas zonas de producción ganadera y agrícola están afectadas por la sequía prolongada. Si no llueve 100 mm continuos no sirve para cortar la falta de agua.
Extensas zonas de producción ganadera y agrícola están afectadas por la sequía prolongada. Si no llueve 100 mm continuos no sirve para cortar la falta de agua.
Los productores argentinos dejarán de percibir $ 500 millones este año como consecuencia de la sequía que sigue azotando, fundamentalmente, norte y centro del país. El foco del problema afecta a la ganadería y al trigo.

Las altas temperaturas, la falta de lluvias y las heladas tardías afectaron amplias extensiones de campos implantados con trigo o pasturas. Esto generó un shock que sigue retrasando la evolución de los cultivos.

En ganadería se calculan pérdidas por mortandad de animales y por problemas en las pariciones que terminarán afectando los resultados con, en definitiva, menor producción de carne. El recorte de ingresos del sector se calcula en $ 300 millones dado que los productores deben invertir muy fuerte para evitar la pérdida de su stock de animales.

  • Desastre

  • La situación derivada de la sequía ya pasó de «crítica a desastrosa», según califican los mismos productores, en el centro-norte de Santa Fe, Chaco y Corrientes. En dicha región, el déficit hídrico es acumulativo ya que se registran lluvias insuficientes desde 2002. Por caso, en el sudeste chaqueño se cerró al año 2005 con 500 mm de faltante para llegar a la media anual. En muchas otras partes los fríos intensos se vieron alternados con temperaturas sumamente elevadas y vientos del Norte que acentuaron la falta de humedad. Un coctel explosivo para la producción ganadera. Lo peor: las lluvias no llegarían hasta mediados de octubre, y en algunos lugares, principios de noviembre.

    Esta situación afectó seriamente la venta de insumos. Algunos reconocen que «no debe haber muchos productores dispuestos a arriesgar inversiones». Por caso, Ricardo Capece, presidente de la empresa de productos veterinarios Agropharma, reconocía anoche ante Ambito Financiero que «el mercado entró en una meseta porque el productor está de malhumor, más preocupado en alimentar sus animales que en cuidar la cuestión sanitaria». El empresario indicaba también que «apenas se solucione la alimentación animal el ganadero pensará en el manejo sanitario y en desparasitar su hacienda, ahora hace lo indispensable».

    En efecto, un técnico especializado en ganadería del Litoral, Alejandro Loti, admitía esta semana que «lo que se está jugando es la preñez para el próximo año, y lo que complica más es que no es una sequía de este año sino que es una especie de secuencia de secas que vienen de hace tres o cuatro años en Corrientes y Chaco». Ahora sólo resta, según el especialista del Consorcio de Experimentación Agrícola (AACREA), «abusar el ingenio en todo lo que sea suplementación y destete precoz».

    «Hay productores que están comenzando a arrollar el trigo para dar fibra a la hacienda, pues si bien acá no se aporta gran valor nutritivo por los daños sufridos ayuda a paliar la falta de volumen de la dieta animal. En Chaco ya no queda nada de pasto, y esto trae como consecuencia mortandad por ingesta de plantas tóxicas, que son las únicas que conservan color verde en esta circunstancias, hecho que se ve incluso en la zona de bañados e islas cercanas al Paraná, donde a la intensa sequía se debe sumar la bajante anormal del río», indicaba Juan Capozzolo, ganadero chaqueño y presidente de la Sociedad Rural de Basail, sur provincial.

    Los ganaderos acuden a todo sistema de alimentación: caña de azúcar, rollos de rastrojo o cascarilla de algodón, fardos de alimento de calidad como la alfalfa. La alta demanda provocó, por caso el incremento en el precio de la alfalfa. En el norte de Santa Fe, el valor de un fardo saltó de $ 6,50 hasta $ 10/$ 12.

    El trigo, en tanto, sufrió grandes daños por las heladas tardías acompañadas por la seca. Si bien el cálculo inicial de producción ubicaba a la cosecha 2006/07 en 14 millones de toneladas, ahora ya nadie cree que supere las 13 millones de toneladas.

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