28 de noviembre 2006 - 00:00

Lo previsto. La carne trepó 8 por ciento

No había que tener demasiados conocimientos específicos para anticipar que el precio de la carne al consumidor iba a subir. Ayer, puntualmente, trepó 8%. Todo indica que, a pesar de esto, noviembre cerrará con un incremento de la inflación minorista de 0,8%. Igualmente, la amenaza a la política de precios lanzada por el gobierno está planteada y sin señales de solución en el corto plazo. Hay un dato para tener en cuenta: si la inflación este año -estimada en 10% o poco menos- resulta menor que la de 12,3% de 2005, es en parte como consecuencia del control sobre los precios de alimentos y carne, y esto último, ahora, está revirtiéndose.

La carne subió entre 8% y 9% ayer en las carnicerías como consecuencia de la falta de hacienda destinada al consumo interno. De esta forma, se confirman las previsiones con los primeros envíos de carne procesada luego de la fuerte faltante de la semana anterior.

Carniceros del Gran Buenos Aires admitían correcciones alcistas como consecuencia del aumento del ganado en las ventas directas y en la cadena comercial que involucra a matarifes y frigoríficos que operan en el mercado interno. De hecho, el índice de carne del gobierno, que elabora la ONCCA, demuestra subas de 5,5% durante el último mes, mientras el índice de novillo de Liniers refleja subas de 5%. No obstante, empresarios de la carne reconocen subas superiores, muchas de las cuales se generaron durante las últimas dos semanas y fueron absorbidas por la cadena comercial.

  • Compensación

  • El sostenido consumo interno permitió hasta ahora compensar a los carniceros, quienes aumentaban los cortes que están por afuera del acuerdo de precios entre la cadena y el gobierno (lomos, pecetos, bife angosto). Pero la presión de la suba fue tan intensa la semana anterior, ante la merma de oferta registrada en Liniers mientras se incrementaban las operaciones en venta directa y por afuera del circuito comercial, que la carne terminó llegando con aumento a los mostradores. Para los empresarios es muy difícil asumirlo (de hecho no lo harán públicamente) aunque basta un relevamiento en barrios y localidades. En algunas provincias, donde la presión de los controles oficiales se flexibiliza, las subas llegan a 15%.

    La oferta de ganado en Liniers fue ayer de 2361 animales, 35% menos de los ingresados un lunes durante el último mes. Hoy se esperan entre 6.000 y 7.000 animales aunque la cantidad de ganado ingresado no llegaba a 3.800 al cierre de esta edición.

    Según datos privados, frente a esta merma de oferta (motivada por menor interés de los ganaderos en deshacerse de su hacienda por las irregularidades del mercado) Liniers concentra apenas 15% de las ventas, 15% se vuelca a través de los remate-feria, que muestran alzas mayores a 14% en sus precios y el resto del ganado se vende directamente en los campos a través de relaciones entre ganaderos y empresarios frigoríficos. Es en ese mercado, legítimo y habitual aunque en algunas oportunidades -dicen- puede operar en la marginalidad, donde se concentra 70% de los negocios del ganado hoy en la Argentina luego de la intervención de la Secretaría de Comercio Interior en el mercado concentrador de Liniers.

    El problema del sector de la carne se acrecienta ante la incertidumbre por la terminación de todas las flexibilizaciones que pesan sobre las exportaciones de carne vacuna. El viernes volverían a estar cerradas todas las ventas externas. Pero el gobierno afila un nuevo esquema, que se plasmaría el mismo jueves en una resolución, a través del cual va a cuotificar las colocaciones al exterior. Economía recibió varias propuestas, especialmente de los frigoríficos, aunque terminaría definiendo un sistema que dejaría desconformes a algunos, según los intereses y negocios confirmados. Un rápido repaso de los mercados externos muestra que Rusia, por estacionalidad, ya no demandará más carne hasta 2007, la Cuota Hilton ya se encuentra prácticamente enviada hasta fin de año porque los exportadores deberán demostrar su cumplimiento proporcional el 1 de diciembre aunque restan completar envíos típicos de las fiestas de fin de año (especialmente hacia Alemania). El nudo se ajusta hacia dos países muy demandantes: Chile e Israel. El primer mercado comienza a demandar cortes delanteros, más baratos, que compiten con las necesidades del consumo interno. Esto generaría más competencia por dichos cortes y, en consecuencia, los malqueridos precios más altos que afectarían a los precios regulados y vigentes. Esa puja se acrecienta en relación con el mercado de Israel, ya que los cortes kosher, entre otros tantos requerimientos, también son preferentemente obtenidos de los cortes delanteros.

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