• El único tema de conversación hoy por hoy entre operadores pasa por la oferta argentina por el default y su eventual resultado. Está claro que el optimismo reinante a mediados de diciembre cedió, aunque muy pocos se animan a decir que la operación fracasará. Ahora lo que sobran son los analistas que sostiene que «todo se definirá en la última semana», lo que es cierto. Pero, ¿cómo se llegará a esa última semana de canje, entre el 21 y 25 de febrero? Recuérdese que es obligatorio para el Ministerio de Economía informar los lunes a la Comisión de Valores de Italia (la Consob) el grado de aceptación que va teniendo la oferta. Es bien diferente si se llega al lunes 25 con 45% de aceptación que con 60%. Si se da el primer escenario, los grandes fondos del exterior tendrán incentivos para quedarse fuera de la oferta ya que con la baja adhesión final obligarían a mejorar la propuesta. En el segundo caso, los incentivos juegan al revés, ingresando los bonistas en el canje para no quedar fuera de una operación que ya se descontaría que será exitosa. • Los operadores argentinos radicados en Wall Street ya no siguen de cerca cuanto sucede aquí ante el alejamiento del país de los mercados internacionales tras el default. Muchos de ellos ahora se ocupan de México, Brasil y hasta de Turquía.Y lo más comentado en este sentido es el inmejorable momentoque atraviesa el gobierno de Lula. Más allá de su paso estelar por Davos, lo importante es que sigue accediendo a financiamiento a tasas muy bajas y a largo plazo. Envidiable. La reciente colocación a 20 años de un título por 1.250 millones de dólares impactó favorablemente por el bajo rendimiento final de apenas 8,9% anual. Lula ya obtuvo en un mes la mitad del financiamiento que necesita para todo el año. Por eso es que ingresan fuerte capitales a Brasil y el problema de ese país es cómo evitar que el dólar caiga y que la economía se recaliente. A muchos operadores hace añorar la situación de la Argentina en el '97, cuando la misión del FMI encabezada por Teresa Ter Minassian se preocupaba por ese recalentamiento que luego la crisis del sudeste asiático, el default de Rusia y la devaluación de Brasil se ocuparon de congelar.
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• En los últimos días en la Argentina se notaron fuertes ventas de bonos en default por parte de los inversores minoristas. En general, son las bancas privadas de los bancos o las sociedades de Bolsa las que terminan comprando los bonos. Una de las razones es que casi todos los bonos (incluyendo los de legislación nacional) emparejaron su cotización en alrededor de u$s 30 por cada 100 nominales, con lo cual desapareció la disparidad de precios que existía hace un par de meses. Además, muchos decidieron no pasar por el trámite del canje, que implica llenar formularios, completar los números de cuenta y esperar la acreditación del título en abril. Demasiado tiempo inmovilizado. Para el Ministerio de Economía sería una buena noticia, porque los inversores institucionales se muestran más proclives que los minoristas a ingresar en la oferta.
• En el exterior, algunos grupos de acreedores siguen con su propio road show contra la oferta. La Task Force Argentina (TFA) comenzó en Italia ayer una campaña de prensa para invitar a los tenedores de bonos en default a reflexionar sobre la propuesta. La campaña consistirá en 42 publicaciones en los diarios de ese país hasta el 8 de febrero. «Si tienes bonos de la Argentina, no aceptes el canje sin reflexionar atentamente», dice la solicitada.
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