16 de marzo 2007 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  • Termina la semana con el mercado dando ciertas señales de querer recuperarse de lo que es un mes negro para el inversor. Ayer, un síntoma de esto fue el hecho de que nuevamente Alan Greenspan, una de las pocas voces que se escuchan atentamente en Wall Street, volvió a advertir de los riesgos de una recesión en Estados Unidos. Inmediatamente, sucedió lo de siempre: llovieron órdenes de venta sobre Wall Street que terminan siendo replicadas en todas las plazas del mundo. Pero más que una tormenta, fue un breve chaparrón, ya que a los 20 minutos se recuperaban los precios. Una cosa está clara: con sus declaraciones, siempre impulsando a la baja a bonos y Bolsa, Alan Greenspan está ganándose el odio de varios operadores en el mundo.

  • Los bonos indexados también están con resistencia a la baja, pero se perdió tanto dinero en las últimas semanas que son pocos los que se animan a «hincarle el diente». La cuenta que se hace es la ya habitual en las mesas de dinero: un título como el BOGAR rinde 5,5 puntos por encima de la inflación. Considerando que de la cocina oficial surja un alza en el Indice de los Precios al Consumidor de 8,5%, se llegaría a un rendimiento final de 14% en pesos con un dólar quieto. Interesante. Lo que sí está ocurriendo en la plaza es la sucesión de bancos reduciendo las expectativas de inflación en la Argentina. Claro que no es fruto de una política económica exitosa y un cambio de expectativas, sino que es por la intervención en el INDEC. Así, ahora el JP Morgan apunta un alza de 8,7% este año, mientras que el Citi se anota con 9%.

  • Claro que a pesar de esta reducción en la estimación de inflación, la caída que habían sufrido en las últimas semanas los bonos en pesos que ajustan por CER resultó para muchos exagerada y ya está motivando cambios en las recomendaciones de los bancos. Un claro ejemplo resultó el último informe realizado por Citigroup, y que circuló en las últimas horas por las mesas. La entidad cambió su recomendación de volcarse a las Nobac del Central ajustables por Badlar, que había efectuado el 7 de febrero y ahora recomienda volcarse nuevamente por los bonos ajustables por inflación. El título preferido por la entidad sería el PRE8, del tramo corto de la curva de títulos en pesos que está pagando capital e intereses. Los economistas del banco aseguran que la inflación argentina, aun con la manipulación del INDEC, se ubicará en 9% anual este año y los bonos rinden después de la baja poco más de 6% sobre el CER, lo cual estaría dando más de 15% anual. «En el peor escenario -asegura la entidad-, la inflación se ubicaría en 7%», es decir, el piso de la banda establecida por el Central para este año (el techo es 11%).

  • Los planes para emitir en pesos que tenían tanto el sector privado como los estudios del gobierno al respecto quedaron por ahora archivados tras la turbulencia que sufrieron los mercados del mundo. La intención del Banco Macro era emitir a cinco años, con una tasa de entre 12,5% y 13% fija en pesos. La única referencia fue la emisión de un bono internacional de Tarjeta Naranja, a tres años, que salió con una tasa de 15% anual en pesos. Varios bancos de inversión, además, acercaron alternativas al secretario de Finanzas, Sergio Chodos, para salir al mercado en pesos a tasa fija. Pero el funcionario no está dispuesto a emitir con un cupón tan elevado, aun cuando sea en moneda local. Prefiere, por lo tanto, seguir haciéndolo en dólares, porque los rendimientos son muy inferiores. Una propuesta original que llegó a Economía consiste en un bono en pesos con tasa muy baja (incluso inferior a 5% anual), pero con un cupón atado al PBI adherido. No será fácil que sea aceptada la idea, ya que este mecanismo incluido en los bonos surgidos de la renegociación de la deuda le cuesta cada vez más caro al gobierno.

  • Que hay avidez por inversiones atractivas en el mundo no hay dudas. Esto, más allá de China, hipotecas, Greenspan o lo que fuera. Un ejemplo: la empresa líder en cobre a nivel global Freeport-Mc MoRan hizo una megaemisión de deuda por u$s 6.000 millones con vencimiento en 2015 y 2017. Rendía 8,25% anual en dólares y al debutar en la plaza ya trepaba 3%.
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