15 de febrero 2008 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  
  • «Los bonos están muertos y con la expectativa de inflación de febrero sólo resta sepultarlos». La frase de un operador de títulos de un banco internacional demostró que continúa la decepción por los datos de enero divulgados por el INDEC. El Discount está planchado alrededor de los $ 117. No se espera un derrumbe (porque ya está muy bajo), pero tampoco una recuperación demasiado sólida. No ayuda un mes que estacionalmente ya tiene bajos niveles inflacionarios, pero esto se agrava por el ya clásico «dibujo» del organismo oficial. Si el año pasado la inflación minorista fue de apenas 0,3%, ¿ estaremos cerca de un nuevo «milagro argentino» con un índice cercano a 0?, ya se preguntan los inversores. En todo caso, lo mejor para decidir si es conveniente comprar bonos es hacer cálculos estimando una inflación para todo el año de 8%, algo menor a la de 2007.

  • Los $ 1.700 millones volcados al mercado por el rescate de Acindar todavía no se sintieron significativamente. Los inversores que cobraron no mostraron mayor apuro por tomar decisiones, ante mercados que continúan muy turbulentos. «Muchos decidieron dejar la plata en cauciones para ganar tasa y tomarse más tiempo para decidir», explicó el gerente de una sociedad de Bolsa. Fueron escasos los que optaron por pasarse a dólares o directamente llevarse el dinero. La alternativa preferida, de todos modos, pasa por los cupones PBI, en particular los nominados en dólares. Este derivado ya está en u$s 13 y si se considera el pago efectuado por el gobierno a fines del año pasado, su valor real sería de u$s 14,60, es decir que ya se ubica en su máximo histórico. Y la coincidencia de los analistas es que tiene un amplio margen para seguir aumentando, sobre todo porque el gobierno continuará elevando artificialmente los indicadores relacionados con la actividad económica.

  • Las pérdidas récord que tuvo ayer el banco suizo UBS sirvió para recordar que la profundidad de la crisis generada por las hipotecas subprime es mucho mayor de lo que se suponía hasta hace algunas semanas. Cortó una racha positiva de tres días en Wall Street que había contagiado a los emergentes. El mercado ahora espera nuevos recortes de las tasas, que podrían llegar a 2,5% anual o incluso menos. La esperanza es que esto permita una reacción de la economía norteamericana para fin de año. Y de paso que semejante baja de los rendimientos impulse mayores inversiones en mercados emergentes.   

  • Con la poca claridad que existe sobre la crisis financiera internacional, en el Ministerio de Economía reconocen que no podrán evitar nuevas colocaciones de bonos a Venezuela. Preferirían tomar dinero vía colocaciones de deuda en el mercado, pero por ahora no hay ventanas abiertas para hacerlo. Por eso, lo único que puede realizar en este contexto el secretario de Finanzas, Hugo Secondini, son poco productivos viajes a Europa para presentarse ante Xavier Musca, el titular del Club de París. ¿No alcanzaba con mandar un mail?, se preguntaba un banquero conocedor de este tipo de negociaciones, recordando que el mismo periplo efectuaron en los últimos años Alfredo Mac Laughlin y Sergio Chodos, predecesores en el cargo, sin resultados favorables.

  • Poca expectativa generó el mercado de swaps (canje) de tasas que lanzó el Banco Central. En las entidades creen que no será esta medida la que permita que haya crédito en pesos a tasa fija de largo plazo. Más bien, es necesario que se produzca una disminución de la inflación. Pero además se sigue sin avanzar sobre una necesidad histórica, como es la creación de un mercado mucho más amplio de futuros, que permita una negociación amplia de contratos de largo plazo sobre tasas de interés.
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