¿Una caricia de Moreno al mercado ayer con 0,5%? Se estaba preparado para recibir hasta 0,2% en las mesas de dinero. Pero igual la inflación de febrero no dejó nada esperanzador y es más, operadores con acceso a la Secretaría de Comercio Interior hicieron trascender que nada ha cambiado en la visión del funcionario sobre la medición de los precios al consumidor. Menos, que el dato de ayer sea un síntoma de mayor injerencia de Lousteau en el INDEC. Igual poca relevancia se le dio al hecho. La clave es todo lo que pasa en Estados Unidos, donde los optimistas ahora son una raza en extinción.
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Por ello los principales operadores se colgaron a una teleconferencia de Alan Greenspan organizada por el Deutsche Bank el miércoles para sus clientes. Sólo podían escuchar a quien, pese a las críticas que florecen sobre su gestión, sigue influyendo en mercados. ¿Cuánto cobra el ex titular de la Reserva Federal por charla? Son u$s 120.000 por menos de una hora de exposición. Tiene una empresa que lo representa, Washington Speakers Bureau, que tiene en su «book» también a otros oradores modelo y de diferentes áreas. Así, la firma representa a Tony Blair, Colin Powell, Newt Gingrich, John Snow, Rudolph Giuliani, Madelaine Albright y a ex deportistas como Ray Sugar Leonard. ¿Qué dijo Greenspan en el importante evento del Deutsche? Relataron operadores presentes que se lo vio bastante pesimista. «La estabilización de los precios de los inmuebles es lo que marcará la resolución de la crisis. Si esto pasa, todo lo demás encajará. Pero la dificultad pasa porque los precios de las viviendas en Estados Unidos pueden llegar a caer hasta 30-40% en los próximos años. Por ello se necesitará un montón de intervención para estabilizar los precios de las viviendas.» Pronóstico agorero por cierto.
Se los ve exhaustos por estos días a los operadores locales. Pero no todo se debe a los fuertes vaivenes de las cotizaciones, que ya de por sí afectarían los nervios de cualquiera. Ocurre que con los cambios de horario que se definieron en Buenos Aires (adelantando una hora desde fin de 2007) y en Nueva York (que atrasó una hora casi en la misma fecha), la operatoria cierra aquí a las 18, pero se extiende hasta las 19 en Wall Street. Pero esto cambiará en breve: el fin de semana en Estados Unidos adelantarán la hora para adecuarse a la próxima primavera, por lo que el cierre bursátil será a las 6 de la tarde, hora de la Argentina. Y en Buenos Aires también se atrasará el horario dentro de diez días, por lo que las negociaciones locales volverán a finalizar en el tradicional horario de las 17.
Hay varios comportamientos que sorprenden hoy tanto a los analistas como a los operadores. Pocos esperaban un euro superando el nivel de 1,53 dólar, ni un barril de petróleo a u$s 105. Pero tal vez lo que más afectó, en especial a las posiciones de los inversores, fue el derrumbe de las acciones financieras en Wall Street. La caída libre llevó a los papeles del JP Morgan Chase, Merrill Lynch y Citi a los niveles que tenían en 2003. El Citi, por ejemplo, había tocado los u$s 55 a mediados de 2007. Pero su alta exposición en hipotecas «subprime» lo llevó hasta u$s 21. «En u$s 30 habíamos considerado que era una buena oportunidad de compra, pero las pérdidas fueron más grandes que las esperadas y hubo una ola de ventas», explicaba un operador que -como muchos- había recomendado ese papel como oportunidad para comprar barato. Ahora se aguarda que con la fuerte reducción de tasas que seguirá definiendo la Reserva Federal, los bancos recuperen aunque sea una parte de las pérdidas, por lo que en los próximos días podrían ser una alternativa atractiva.
Los despidos en el sector bancario se multiplicaron en los últimos 45 días en Wall Street. No tanto en la plaza local. Esto se reflejaría en la estadística de desempleo y nuevos puestos de trabajo que se divulgará hoy en los Estados Unidos. Los datos correspondientes a febrero reflejarían que llegaron a 50.000 los despidos en el sector financiero.
La crisis de las Bolsas disminuyó notablemente el monto operado en bonos emergentes. Ello impacta también en la negociación de seguros contra default, conocidos como Credit Default Swap (CDS). En el caso de los bonos argentinos, asegurarse ante un evento de incumplimiento cuesta 550 puntos básicos (5,50% anual), uno de los niveles más altos desde que se desató la crisis financiera en julio de 2007. De todas formas, el monto negociado cayó a un tercio de lo que se hacía hace tres meses.
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