29 de octubre 2000 - 00:00

Los cambios en el trabajo y la pobreza

Durante los últimos años han aumentado tanto la pobreza como ladesigualdad social en América latina en general y en la Argentina enparticular.

La hipótesis explicativa más clara sobre este fenómeno está en loscambios que han tenido lugar en el mundo del trabajo.

Tomando el caso argentino, tanto el aumento de la pobreza como de ladesigualdad se entienden ante todo por el incremento del desempleo y el trabajoinformal o en negro.

Comenzando por el desempleo -tomando los datos del INDECcorrespondientes al promedio de Capital y el Gran Buenos Aires en lasmediciones correspondientes a mayo-era de 4% un cuarto de siglo atrás en 1975,en 1980 estaba en 4,3%, al finalizar la década del ochenta se habíamultiplicado por dos ya que alcanzaba a 8,1% y diez años más tarde aumentaba aldoble, llegando a 15,9%, después de haber trepado en 1995 al récord de 18,6 porciento.

Es decir que durante la década del ochenta el desempleo se multiplicópor dos y lo mismo sucedió en los años noventa. Es así como en el 2000 la tasade desempleo ha crecido cuatro veces con respecto a veinte años atrás.

Siguiendo con el trabajo informal, o en negro, la serie del INDECcorrespondiente al promedio de Capital y el Gran Buenos Aires muestra que erade 17% en 1975. Un lustro después, al comenzar los ochenta, sube a 18,7% y elúltimo año de la década crece casi 10 puntos, alcanzando a 27,2%. En el 2000llega a 39%, con casi 12 puntos de incremento a lo largo de los años noventa.

Surge así que el trabajo en negro se ha multiplicado por más de dos enlas últimas dos décadas, habiendo crecido aproximadamente 10 puntos en los añosochenta y otros tanto en los noventa.

Tanto el desempleo como el trabajo en negro aumentan a medida quedesciende el nivel educativo y socioeconómico, como fenómeno general. Deacuerdo a ello, ésta es la explicación central del aumento de la pobreza y ladesigualdad social, ya que en ambos casos, como ya dijimos, quienes más lo sufrenson los estratos más bajos de la sociedad.

Si bien es cierto que hay desempleo entre los graduados universitarios-entre ellos es de 6%- entre quienes tienen educación primaria incompleta,supera 20%. También es verdad que hay trabajo en negro entre los que tieneneducación universitaria pero entre ellos es menor a 10%, mientras que eltrabajo en negro entre los que tienen educación primaria incompleta supera 50por ciento.

Habiéndose multiplicado el desempleo por cuatro en las últimas dosdécadas y el trabajo en negro por más de dos, resulta inevitable el aumento dela pobreza y la desigualdad. La realidad es que durante el último cuarto desiglo se ha producido en forma constante este argumento.

Ello permite realizar inter-pretaciones políticas intencionadas, deacuerdo a cuál sea el punto de partida del análisis. Si comparamos el 2000 con1975, se termina reivindicando al gobierno de Isabel Martínez de Perón, ya quetanto el desempleo como el trabajo en negro han aumentado desde entonces enproporción geométrica. Si en cambio se toma como punto de partida 1980 pareceuna reivindicación de Martínez de Hoz, ya que desde entonces como hemos dichoel aumento de los dos fenómenos (desempleo y trabajo en negro) ha sidosustancial. Pero si nos ubicamos en 1989 puede plantearse una reivindicación deAlfonsín, debido a que desde ese año el desempleo se multiplicó por dos y eltrabajo en negro aumentó 12 puntos.

 

Fenómeno sostenido

 

El análisis del último cuarto de siglo muestra que el deterioro de lasituación social, generado ante todo por los cambios en el modelo laboral,comenzó mucho antes de la convertibilidad y las privatizaciones y que vienesiendo un fenómeno sostenido más allá de las modificaciones de políticaeconómica que sufrió la Argentina en los últimos veinticinco años y aun antesde que comenzara el fenómeno mundial de la globalización.

Pero también hay que se-ñalar que en el mismo período, aumentaron losíndices educativos y que en términos de consumo, la Argentina tiene hoy muchosmás autos, televisores, teléfonos, etcétera, por habitante que veinte o treintaaños atrás. Asimismo, en rubros como alimentación e indumentaria, el costo habajado significativamente. Ello ha atenuado el impacto social negativo delaumento de la pobreza y la desigualdad. Volviendo a América del Sur, unasituación similar se da en el conjunto del subcontinente, en el cual dostercios de la población económicamente activa está trabajando en negro o estádesempleada. Sólo una de cada tres personas que está en el mercado laboral enAmérica del Sur tiene hoy un trabajo formal y en blanco, porcentaje que havenido disminuyendo en forma constante en las últimas dos décadas.

 

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