Los mercados que más siguen los argentinos
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El petróleo opera en torno a los u$s100 y Wall Street sube pese a la nueva escalada en Medio Oriente
La tragedia aérea ocurrida en Nueva York afectó a la Bolsa de Londres que ayer finalizó en terreno negativo. De esta forma, el índice FTSE 100 se contrajo 98 puntos, equivalente a 1,87%, hasta ubicarse en las 5.146,2 unidades. El siniestro desató el pesimismo en el recinto y reflotó los recuerdos de los atentados terroristas perpetrados el 11 de setiembre. La caída en Wall Street arrastró consigo a la plaza londinense, donde las acciones más perjudicadas fueron las de las compañías aéreas. Los títulos de British Airways se hundieron 7%, mientras que los de la empresa de servicios para aeropuertos BAA perdieron casi 5%. En el mismo sentido se movieron los valores de la compañía de telecomunicaciones British Telecom, que bajaron 5%; a la vez que en el sector bancario los descensos fueron encabezados por el Royal Bank of Scotland y el HBOS que cayeron 3,7% y 2,9%, respectivamente.
Los sucesos de los EE.UU. nuevamente fueron los rectores del mundo. Fuese o no un accidente, la caída de un avión en territorio norteamericano terminó golpeando más a las Bolsas ajenas que a las propias. Arrancando con una ligera tónica alcista de la mano de los números de Ambev, que fueron mejor que lo esperado por los analistas, y de cierta calma en el frente argentino (con el cierre del mercado de bonos no se esperaban demasiadas presiones negativas), el Bovespa ganaba 0,28% después de la apertura. Apenas se conoció el terrible accidente, el índice se cayó verticalmente, alcanzando a retroceder 3,91 por ciento frente al cierre del viernes. De ahí en más, todo fue seguir cómo evolucionaba el mercado norteamericano, por lo que al cierre el índice se recuperó algo, quedando con una merma de 1,29 por ciento en 12.567,12 puntos. El real, flojo, finalizó en 2,552 por dólar.
El mercado se pudo recuperar, pero no tanto como para rozar el máximo, que se marcaba instantes antes de que llegaran los cables de las agencias noticiosas. Iniciando la jornada en positivo, el IPSA alcanzó a trepar hasta los 109,92 puntos, ante el renacido optimismo de la semana pasada. Al igual que las demás Bolsas del mundo, la noticia de la caída del avión de American Airlines llevó a que en instantes se tocara el mínimo de la jornada, en 107,71 puntos. De ahí en más y a medida que pasaba el tiempo y la situación no empeoraba, los precios volvieron a recuperarse y para el cierre, el índice quedaba en 108,77 unidades, mostrando una mejora de 0,19%, lo que no está nada mal frente al escenario mundial negativo de la jornada. Con más de u$s 23 millones negociados, fue claro que otra vez los chilenos apostaron al futuro de su mercado y las nuevas reformas del sistema financiero. Lo peor, el peso, que retrocedió a 702,1 por dólar.
Como en los últimos días, las acciones aztecas continuaron siendo receptivas a lo peor que sucedía en la región, pero no a lo mejor. Es así que cuando se conoció lo que podía ser un nuevo atentado terrorista en los EE.UU., el IPC, que ya había iniciado el día con un tono negativo, se desplomó 1,46%. Si bien luego mejoraron algo las cosas y la merma llegó a reducirse a un acotado 0,65%, las dos últimas horas de operaciones fueron netamente a la baja y para cuando cerraba el mercado, el índice quedaba en 5.524,57 puntos, mostrando una merma de 1,28%. Incluso, el peso no pudo sustraerse al malhumor imperante entre los inversores, lo que se reflejó en los u$s 107 millones negociados en Bolsa. El precio de los títulos no hizo sino reflejar los malos resultados de una economía con una caída de 5,4% en la producción industrial de setiembre. Anoche se presentó el presupuesto 2002 al Congreso. ¿Cambiará esto algo?




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