10 de junio 2002 - 00:00

Los mercados que más siguen los argentinos

Japón

La caída en Wall Street y la revisión a la baja de las previsiones de beneficios del fabricante estadounidense de microprocesadores Intel fueron los factores predominantes en el descenso de la Bolsa de Tokio durante la última jornada de la semana pasada. El índice selectivo Nikkei que agrupa a los 225 valores principales, perdió 136,41 puntos, o 1,18%, para cerrar en 11.438,53 puntos. El indicador Topix, que reúne todos los valores de la primera sección, perdió 6,21 puntos, o 0,56%, hasta 1.101,87 puntos. El volumen de negociaciones fue de 766,88 millones de acciones, frente a los 944,34 millones del jueves. Los valores en descenso superaron a aquellos en ascenso por 735 contra 607, mientras que 143 valores repitieron cotización. Las acciones de los fabricantes de chips sufrieron la presión vendedora por el descenso de los valores estadounidenses provocado por las malas noticias de Intel.

Londres


La Bolsa de Londres cerró el viernes a la baja, arrastrada por la pobre apertura de las Bolsas de Nueva York. Su índice principal FTSE 100 cayó 37,2 puntos (0,75%) para acabar a 4.920,4 puntos, mientras que el índice intermedio FTSE 250 también retrocedió 58,4 puntos (1%), hasta los 5.949,3 puntos. La sesión estuvo marcada por la influencia de los mercados neoyorquinos, tendientes a la baja por la caída de las acciones tecnológicas tras la rebaja de las perspectivas de ganancias del fabricante de microprocesadores Intel. Unos de los grandes perdedores del día volvió a ser la firma de microprocesadores ARM Holdings, cuyos valores bajaron 41 peniques, para acabar a 626 peniques debido a las malas noticias de Intel. Las telecomunicaciones corrieron la misma suerte. Así, el líder europeo de la telefonía móvil, Vodafone, perdió 1,5 penique y cerró a 95.

San Pablo

El último día terminó con el mercado apostando a que las cosas podrían ser mejores en los siguientes días. Por un lado ya se anticipaban los comentarios sobre un avance del candidato oficialista José Serra, y una caída en la preferencia del electorado por el líder, Lula da Silva. El otro argumento a favor de que algo podría mejorar pasó por la magnitud de la caída, que hizo de la que acaba de terminar la tercera peor semana del año con el Bovespa perdiendo 4,5% de su valor, y la peor de todas, si agregamos la desvalorización de casi 5% que tuvo el real. De todas formas es bueno seguir por la ruta de la prudencia, recordando que el viernes la mejora fue de 1,4%, (algo más si tomamos la revalorización del real a 2.637 por dólar) al cerrar el índice en 12.282,51 puntos, y esto no habla de grandes expectativas. Algo más claro es el panorama cambiario donde el Central suministraría títulos indexados de muy corto plazo.

Chile

Cuarta semana consecutiva que termina con el IPSA en baja, en la que sólo puede decirse que lo mejor, fue que terminará la peor tormenta en la historia del país. Bursátilmente no hay nada para alegrarse, aun cuando la merma fuese de sólo 1,88%, y en el viernes el índice repuntase 0,86% a 91,2 puntos. Si bien se alejó algo el temor a caer debajo de la línea de los 90 puntos, volvió a quedar en claro que el mercado no se mueve por sus propias fuerzas y debilidades, sino por las que le imponen los inversores extranjeros. Si algo queda demostrado con los apenas u$s 7 millones negociados en la última rueda, es que los inversores chilenos siguen notorios por su ausencia. A pesar de que en la última sesión la moneda también experimentó una leve recuperación, quedando en 662,6 por dólar, el proceso devaluatorio tampoco llegó a su fin y no revertió la pérdida de casi 1% que se experimentaron en estos cinco días.

México

Si se repitiese el ritmo de la caída experimentada en las dos últimas semanas, las acciones aztecas pasarían finalmente al lado perdedor. Es que a 4,5% de hace siete días hay que agregarle 2,48% de merma que se acumuló en las últimas cinco ruedas. Si bien la plaza sigue siendo una de las más firmes del mundo en lo que va del semestre, ya no muestra la propensión alcista que tuvo en los primeros meses del año, lo que quedó patentizado el viernes cuando el IPC ganó 0,96% para cerrar en 6.857,42 puntos. Este valor, si bien una señal positiva en sí mismo estuvo totalmente en línea con lo que se vio en el resto del continente, y no fue para nada el reflejo de una Bolsa alcista. El peso también contribuyó en este sentido y merced a la nueva caída que experimentó en la última sesión, finalizando en 9.745 por billete norteamericano, mostró una desvalorización de 0,98%. En este momento se depende de lo externo.

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