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La Bolsa de Tokio sufrió ayer su novena jornada consecutiva en baja afectada por la apreciación del yen frente al dólar y la pobre performance de los mercados en Wall Street el viernes pasado. En este contexto, el índice Nikkei retrocedió 65,13 puntos (-0,76 por ciento) y cerró en las 8.450,94 unidades, su menor nivel desde el 19 de noviembre último. Además, desde noviembre de 1991 que el recinto nipón no registraba nueve ruedas consecutivas en descenso. Los operadores coincidieron en afirmar que la apreciación del yen frente al dólar fue el principal causante del repliegue bursátil. Ello perjudica la rentabilidad de las empresas exportadoras japonesas, como las de alta tecnología y las automotrices, que constituyen el principal sector económico del país asiático.
La Bolsa de Londres comenzó la semana con una marcada alza, producto del buen desempeño de las acciones bancarias. De esta forma, el índice FTSE 100 avanzó 105,9 puntos, equivalente a 2,73%, y se ubicó en los 3.984 enteros. Los valores de las entidades financieras protagonizaron las subas. Los inversores se lanzaron a comprar estos títulos bajo la creencia de que se encontraban subvaluados tras los descensos de los últimos días, debido al aumento de sus créditos morosos. Adicionalmente, la oferta de compra formalizada ayer por el banco francés Credit Agricole para hacerse con su rival Credit Lyonnais también animó al sector. Bajo este marco, los valores de entidades como Barclays y Abbey National subieron 22,25 y 20 peniques, respectivamente. Del mismo modo, los papeles del grupo bancario HBOS treparon 42,5 peniques.
Casi puede decirse que en lo bursátil la sesión no fue tan buena como se podría haber supuesto. Sin dudas el vencimiento de los contratos de opciones que se operó durante la jornada y que derivó en el mayor volumen operado desde el 20 de setiembre pasado tuvo algo que ver con esto. Mientras algunos insisten con la idea de que los nombramientos en el futuro gabinete de Lula Da Silva son lo que impulsa el buen humor de los inversores, otros prefirieron hablar del éxito que tuvo el central en "rolar" casi la totalidad de los u$s 1.800 millones de contratos de swaps que vencen el día 18. Esto se reflejó directamente en las operaciones cambiarias donde el real registro la mayor caída de los dos últimos meses cerrando en R$ 3,6 por dólar e impulsó el C-Bond casi 3% a u$s 0,64. La sensación es que el optimismo podría seguir, pero hay que ver si el Copom eleva la tasa SELIC el día 19 a 24%, como espera la mayoría de los analistas.
Esta vez al menos queda el consuelo de que se trató de una jornada prácticamente opuesta a lo habitual. Mientras que los inversores locales se desprendieron de sus acciones moviéndose a la baja, fueron los extranjeros, vía las acciones con ADR las que permitieron que el IPSA cerrara el día en 81,8 puntos, mostrando una mejora de 0,26%. La mejor prueba de esto es que frente a la mejora de 0,23% del índice Adrian se contrapuso una caída de 0,24% en el Índice General. Si bien fue una mejora y ninguna es despreciable, lo cierto es que la plaza local estuvo entre las de peor comportamiento en el continente, algo que se hace más relevante por los magros u$s 11,5 millones que se negociaron en acciones. Apostando a que en pocos tiempo la empresa presentará un plan de refinanciamiento de su deuda, Enersis fue la estrella del día ganando 2,37%. El peso, con pocas operaciones empresariales, se revalorizo a $ 695,7 por dólar.
Podría haberse supuesto que en una rueda como la de ayer, cuando se pudo decir que todo andaba bien, el IPC podría haber ganado un poco más. Pero es mejor no quejarse demasiado y recibir con beneplácito el 1,17% que ganó el índice al cerrar en 9.185,95 puntos. Después de todo, con apenas unas sesiones más como la de ayer, el mercado pasaría a mostrar un saldo positivo para este año. La primera noticia positiva para los inversores fue que finalmente la Cámara de Diputados aprobó el presupuesto para el 2003, esto junto con la recuperación de las acciones norteamericanas es lo que podría haber bastado para ese "algo más". Lo concreto es que la inversión bursátil sigue sin despertar demasiado entusiasmo según reflejó el bajo volumen negociado que apenas llegó a u$s 120 millones, donde más de la mitad correspondió a una operación extraordinaria en Cemex. El peso cayó quedando en $ 10,21 por dólar.



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