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La Bolsa de Tokio cerró con una fuerte caída después de que la coalición gubernamental viera su fuerza reducida en las elecciones generales celebradas ayer, lo que podría dificultar que el primer ministro, Junichiro Koizumi, continúe con sus reformas estructurales. Al final de la sesión, el índice Nikkei de los 225 principales valores sufrió una caída de 124,44 puntos (1,17%) para situarse en 10.504,54 enteros. Según los corredores, la baja en la Bolsa de Nueva York, a pesar de los buenos datos laborales de los EE.UU. correspondientes al mes de octubre y la apreciación del yen frente al dólar, contribuyó a la bajada bursátil de Tokio. En las elecciones generales a la Cámara baja japonesa de ayer, la gobernante coalición tripartita, liderada por el Partido Liberal Demócrata (PLD) de Koizumi, conservó el control de la poderosa Cámara con una mayoría absoluta, pero el PLD sólo perdió 12 escaños.
La Bolsa de Valores de Londres cerró a la baja en una sesión en la que los inversores se dedicaron, sobre todo, a recoger beneficios tras las ganancias de la semana anterior. Así, su índice principal, FTSE 100, perdió 35,1 puntos, 0,80 por ciento, hasta 4.341,8 puntos, mientras que el índice intermedio, FTSE 250, también retrocedió 22,9 puntos, 0,39 por ciento, para quedar en 5.807,3 puntos. A la cautela de los inversores en el parqué londinense se sumó al cierre la tendencia a la baja del mercado neoyorquino en ese momento, cuando el Dow Jones perdía casi cincuenta puntos. Entre los ganadores de la jornada destacó el grupo de farmacia Johnson Matthey, que subió 2 por ciento, 16 peniques hasta 10,20 libras. También mejoraron las tabaqueras: Gallaher avanzó 2,5 peniques hasta 603, BAT subió 2 hasta 708, y Imperial Tobacco ganó 5,5 peniques para quedar a 981.
Esta vez, el podio le tocó al mercado local, ya que con 0,54% que retrocedió el Bovespa en la víspera al cerrar en 18.572,29 puntos, las acciones brasileñas quedaron como las que menos perdieron en la región (entre las Bolsas de alguna significancia). Si se quiere, se puede decir que el anterior es un "consuelo de tontos", especialmente, al notar el repunte de casi 0,8% que tuvo el dólar, que en R$ 2,887 cerró en el máximo en poco más de un mes a pesar del anuncio de que el Banco Votorantim colocó un bono en el exterior por u$s 250 millones y las divisas entrarían en horas a la plaza local. Sin otras noticias para explicar la falta de entusiasmo, un artículo periodístico del domingo, en el que se describían las desavenencias del ministro Palocci con el resto del gabinete y con el presidente del Banco Central, fue el motivo más esgrimido para explicar la caída del real y de las acciones. El riesgo-país trepó a 571 puntos.
De acuerdo con lo vivido ayer, arrancamos la que apunta a ser la cuarta semana consecutiva de bajas. Lo malo, en realidad, no es tanto que las acciones pierdan terreno (aún acumulamos una ganancia de casi 40% en pesos en lo que va del año y mucho más en dólares), sino que lo están haciendo en un contexto en el que la mayor parte de las Bolsas latinas se mueve en terrenos de máximos históricos. Irónicamente y a pesar del brutal (para Chile) 2,53% que perdió en la víspera el IPSA al cerrar en 1.383,97 puntos, la gente del Banco Mundial definió al país como el mejor para hacer negocios de toda América latina. Dar explicaciones a la baja no tiene mucho sentido (podemos culpar a los cortes de luz) después de todo lo que venimos argumentando. Basta decir que el volumen se redujo a u$s 25,2 millones (tal vez una buena señal) y que el peso se tomó un descanso al cerrar en $ 618 por dólar.
Mejor que algunos y peor que otros, nuevamente las acciones aztecas quedaron a mitad de camino dentro del contexto continental, en la que fue, sin dudas, una jornada bajista. Más que el retroceso del IPC, que perdió 0,69% al cerrar en 8.372,1 puntos, lo que le dio un claro "gusto a flojo" a la sesión fue el bajo interés de los inversores que apenas realizaron operaciones por u$s 88 millones. En otro contexto y sin noticias ni de las malas ni de las buenas como tuvimos ayer, el mercado tendía a ganar terreno y no a cederlo como acaba de acontecer. Lo malo es que, con la jornada atípica que nos espera hoy en Nueva York, lo más probable es que las cosas se repitan o que se incremente el desinterés. Por suerte, el frente cambiario donde el dólar retrocedió a $ 10,963, el valor más bajo desde el 25 de setiembre último, anduvo algo mejor, pero no lo suficiente como para neutralizar la caída accionaria.




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