Los números finales, apenas 0,16% de suba para el Dow, que cerró en 10.473,09 puntos y una merma de 0,05% para el NASDAQ, podrían dar idea que la de ayer fue una rueda tan "aburrida" como la del lunes. Y en parte así fue, pero sólo en parte. Con el anuncio conocido poco antes de la apertura, que los pedidos de órdenes de bienes durables habían "volado" durante agosto 3,3%, en lugar de 0,7% que esperaban los economistas y el clásico ruido que generan las operaciones de "vestido de carteras" en los últimos días de cada trimestre, muchos especulaban que al menos en la apertura, las blue chips alcanzarían a trepar más de 0,5% que lograron en lo mejor del día. Esto resultaba especialmente cierto si tenemos en cuenta que los bonos del Tesoro tuvieron una muy buena jornada, al retroceder la tasa de 10 años a 4,265%, mientras el dólar recuperaba posiciones quedando en 113,35 yenes y u$s 1,2012 por euro. Frente a esto se contraponía la mala nueva del incremento del precio del petróleo, que trepó 1,93% a u$s 66,35, tal vez por aquello de que no hay dos sin tres y el nuevo huracán que parece estarse gestando en el Atlántico podría seguir los pasos de los infames Katrina y Rita.
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Claro que el verdadero susto lo dio el contrato de gas natural, elevándose a u$s 14,15, un nuevo máximo histórico que hace que hoy la unidad térmica valga el doble de lo que valía el último día de diciembre pasado. Con un efecto menor sobre los papeles, pero mayor sobre las conciencias, el juicio al líder republicano Tom DeLay es algo que merece ser analizado. Informate más
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